Segundo día del festival No Sin Música

Manos arriba, Cádiz canta y baila

  • El segundo día del Festival No Sin Música dió comienzo ayer con la actuación de Depedro

  • Rozalén le siguió en un concierto en el que dejó varios mensajes reflexivos al público

Jairo Zavala, conocido como Depedro, en su actuación en el festival No Sin Música. Jairo Zavala, conocido como Depedro, en su actuación en el festival No Sin Música.

Jairo Zavala, conocido como Depedro, en su actuación en el festival No Sin Música. / Joaquín Hernández Kiki

Comenzó el segundo día del NSM con Depedro como marcador del ritmo de los corazones gaditanos. Desde minutos antes del comienzo la gente ya se resguardaba del intenso calor a la sombra del escenario principal, a la vez que guardaban sitio en primera fila.

Depedro hizo salida acompañado de guitarras, trompeta y batería, y desde el minuto uno logró su intención de hacer vibrar a los asistentes, que no eran demasiados al comienzo. La canción elegida para empezar fue 'Como el Viento'.

El cantante supo como animar al público que ya conocía de hace algunos años. El concierto prosiguió por buen camino, y continuaron escuchándose canciones como 'Nubes de papel' o 'Déjalo ir', que llenaban de buen ritmo el ambiente.

El público poco a poco se iba entregando al cantante, hasta que este último dedico las palabras, “Un Cádiz bailongo, mueve las caderas. ¡Pues vamos a bailar con vosotros!" Tras lo que Depedro y su grupo bajaron del escenario y se unieron a los asistentes en un baile y cante únicos, donde dejar vacío el escenario sirvió para entusiasmar a un público que comenzaba a calentarse.

Todo se convirtió en fiesta, ya se apreciaba la verdadera imagen que Depedro buscaba conseguir en el público, con temas relajados pero que no dejaban a nadie indiferente en cuanto a mover el cuerpo hablamos. Un cantante con un coro que resonaban por todo Cádiz y que puso la guinda al pastel subiendo al escenario a Rozalén para, con ella, cantar la última canción que daría fin a su repertorio y que se titula 'Llorona'.

A la vez que el concierto se calentaba se llenaba, más aún si cabe, un muelle de Cádiz preparado para la ocasión. Varios puestos donde cenar y dos barras, una a cada lado del recinto, servirían de aliciente para que el público repusiera fuerzas de cara a lo que faltaba por llegar.

Sin tiempo para el descanso llegó al escenario opuesto Barathon Lane, en un concierto de media hora que sirvió para amenizar la cena de algunos o bien, para que los asistentes no se relajasen antes de la llegada de Rozalén.

Llegaban las 21.30 horas y con ellos el turno de la cantante albanense. Con el tema 'Será mejor' revitalizó a un público entregado a la causa y que ya desde el comienzo dejaba ver girasoles alzados al cielo gaditano.

La puesta de sol y la llegada de la oscuridad no supusieron ningún problema a la compositora y su grupo que encendieron todos los focos para hacer a los presentes disfrutar de un espectáculo no solo musical. El público ya abarrotaba el muelle gaditano y Rozalén decidió dar comienzo con las últimas canciones compuestas. Se metía al público gaditano en el bolsillo afirmando que le sienta muy bien venir a Cádiz, ya sea por su gente, su aire o su ambiente en general.

Rozalén tenía ganas de que el público lo pasase bien y decidió que tenía que irse con “ganas de vivir”, cosa que logró gracias a un ritmo muy parecido al de la cantante coplera Juanita Reina.

No podía ser simple música lo que cantase Rozalén, todo lo suyo tiene un significado y, en esta ocasión, decidió acordarse de las abuelas y y las mujeres que habían presentes, logrando todo ello con la canción 'Las Adas' y 'La puerta violeta'.

La cantante terminó dando las gracias a un público que conoce muy bien desde sus inicios en el Pelícano o el Pay Pay, cuando tan solo era una minoría la que asistía a escucharla.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios