Vía crucis de hermandades en Cádiz: Misericordia para Adamuz, los afectados por los temporales y las cinco personas sin hogar muertas en dos meses

"Les ha sorprendido la hermana muerte bajo la mirada esquiva de los transeúntes", señaló Ramón Valdivia, administrador apostólico de la diócesis

El Cristo de la archicofradía de La Palma estuvo muy acompañado por la ciudadanía en todo su recorrido

Las imágenes del vía crucis del Cristo de la Misericordia, de la hermandad de La Palma, a la Catedral

El Cristo de la Misericordia en el altar mayor de la Catedral.
El Cristo de la Misericordia en el altar mayor de la Catedral. / Lourdes de Vicente

Los contrastes de Cádiz. Estrenada la madrugada del lunes, ante la iglesia de La Palma, cantaban dos agrupaciones carnavalescas. Solo 15 horas después desde ese templo salía el Cristo de la Misericordia camino de la Santa Iglesia Catedral para presidir el vía crucis oficial de las hermandades gaditanas. La Viña y buena parte del centro habían cambiado de un día para otro las coplas por los rezos.

Durante la mañana, la Virgen de las Penas había sido dispuesta de modo especial en el altar mayor reproduciendo una foto antigua de cuando se veneraba en la iglesia de Capuchinos, con manto cedido por la cofradía del Nazareno de San Fernando.

Más tarde, a las 17.00, Las campanas avisaban de la salida del cortejo, con un buen número de hermanos de la archicofradía viñera, hacia una calle Virgen de la Palma muy animada. Poco después la imagen, sobre un trono llegado desde Benalmádena, portado por 60 hombres -comandados por los hermanos Tomás y Francisco Martín- y que pertenece a la cofradía del Nazareno, que la utiliza para las procesiones de la Virgen de la Cruz de esta localidad malagueña, recorría la calle ante un respetuoso silencio.

El transitar del cortejo fue acogido con gran devoción por la ciudadanía, que esperaba en varios puntos del casco histórico antes de llegar a la seo. Al recogimiento de la procesión contribuyeron en gran medida los sones de la capilla musical San Pablo y el Conjunto Vocal Anima Christi, coral del Cristo de la Vera-Cruz de San Fernando.

Especialmente emotivo fue el paso del cortejo por el hospital San Rafael, dejando una estampa inusual del Crucificado viñero por el arco que desemboca de la calle Diego Arias a la trasera del Gran Teatro Falla.

A cinco semanas del Lunes Santo, los cofrades palmeros firmaban que el tiempo les acompañara como lo hizo ayer, con una temperatura más que agradable.

Llegada a la Catedral

Antes de las ocho de la tarde llegaba el Cristo moreno de La Viña a la Catedral. Allí esperaba mucho público y se daban cita numerosos cofrades de la ciudad, representando a las distintas hermandades de penitencia y de gloria.

El ejercicio del santo vía crucis, con la imagen presidiendo el altar mayor, comenzó puntual tras la llegada de la representación municipal, encabezada por el alcalde, Bruno García, y los concejales de Cultura y Cofradías, Maite González y José Manuel Verdulla, respectivamente.

El acto religioso, con intérpretes de lengua de signos, fue iniciado por sacerdote marianista y director espiritual del Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, Rafael Iglesias, quien leyó la primera de las 14 estaciones, en la que Jesús es condenado a muerte. Le sucedieron en las lecturas personas vinculadas de alguna forma al clero o a las cofradías, y profesionales de varios ámbitos, con la presencia del pregonero de la Semana Santa de Cádiz 2026, Pablo-Manuel Durio, también hermano de la archicofradía de La Palma.

La lectura de la decimocuarta y última estación correspondió a Ramón Darío Valdivia Giménez, administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta. Tras la misma, cuando Jesús es sepultado, el relevo de Rafael Zornoza señaló, en su oración final, que el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz quiso dedicar el vía crucis a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, “cuyos familiares y amigos siguen llorando aun cuando las noticias ya han apagado sus voces por otras nuevas noticias”.

“Tampoco se nos olvidan aquellos que han perdido muchos bienes por los temporales que hemos sufrido todos”, añadió. “Le pedimos al Señor que nos conceda a todos la capacidad de aunar fuerzas de las flaquezas, de trabajar por el bien común, y en especial por el de los más pobres, pues eso también es coger nuestra culpa".

Tuvo también palabras para las cinco muertes de otros tantas personas sin hogar en las calles de Cádiz en lo poco que llevamos de año. “También en nuestra ciudad tenemos mortificados que derraman su soledad e incomprensión por las calles a las que convierten en su morada”, destacó.

Sobre los tres casos por los que se rezó en la Catedral apostilló que “unos perdieron todo, hasta sus familiares. Otros, con sus ansias de libertad, decidieron alojarse de un frío descansillo de los soportales. A unos y a otros les ha sorprendido la hermana muerte bajo la mirada esquiva de los transeúntes, y quizá de quienes, como a Jesús, le juzgaron como pecadores”.

Valdivia pidió “que este vía crucis, que sirve de pórtico a la Cuaresma, no nos deje indiferentes ante el sufrimiento. Que al contemplar la serena belleza del Crucificado nuestra mirada se vuelva más amable y comprensiva, para que estos días sirvan para aprender a amar, incluso a los que nos hicieron daño”.

Tras el rezo del vía crucis el cortejo con el Cristo de la Misericordia salió de la Catedral para dirigirse a la iglesia de La Palma. Fuera de la Santa Iglesia esperaba mucha gente para contemplar la devoción viñera. La Cuaresma, en su primer lunes, había comenzado de la mejor manera. Y sin tener que mirar al cielo como ocurrió el año pasado, cuando las lluvias aguaron el traslado del grupo escultórico de la cofradía de El Caminito hacia la seo en un vía crucis incompleto.

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