Semana Santa Cádiz 2019 | Expiración

Los nuevos vecinos divinos del barrio del Nazareno

  • El Cristo de la Expiración sale por tercer año de la iglesia de Santa María dejando imágenes espléndidas

  • Aunque se barajó el cambio de recorrido por la caída de cascotes en San Juan de Dios finalmente no fue necesario

  • La magnífica restauración de la imagen del Cristo llevada a cabo por Pilar Morillo y Álvaro Domínguez lució en todo su esplendor

El Cristo de la Expiración, tras su salida de Santa María. /

El barrio del Nazareno tiene desde hace tres años unos vecinos divinos. Se trata del Cristo de la Expiración y la Virgen de la Victoria. Desde que las obras en la Castrense obligarán a mudarse la Semana Mayor gaditana cuenta con unas imágenes hermosísimas de los dos espectaculares pasos discurriendo por sus calles. En un principio se barajó la posibilidad de que hubiera que cambiar de recorrido por la caída de cascotes en San Juan de Dios pero finalmente no fue necesario.

La salida de este año 2018 fue más lucida, pero menos emotivo claro está, que la del año pasado. Entonces, en 2018, ambos pasos realizaron los primeros tramos del recorrido sin música en señal de respeto por el fallecimiento del que fuera capataz del paso de misterio, el inolvidable Paco Vázquez, que había fallecido meses atrás. En esta ocasión, aunque Paco siempre está en la memoria de la hermandad y de todos los que tuvieron la suerte de conocer, la música sí que sonó con fuerza.

El cortejo comenzó a formarse como siempre con antelación. Las grandes dimensiones de la puerta de Santa María hacen más fácil la maniobra de salida, que en la Castrense obligaban prácticamente a tumbar la cruz del Señor. 

El coronel jefe de la Comandancia de Cádiz, Alfonso Rodríguez Castillo, acompañó a la hermandad. El coronel jefe de la Comandancia de Cádiz, Alfonso Rodríguez Castillo, acompañó a la hermandad.

El coronel jefe de la Comandancia de Cádiz, Alfonso Rodríguez Castillo, acompañó a la hermandad. / Jesús Marín

Bien es sabida la vinculación de Expiración con la Guardia Civil. En esta ocasión, Alfonso Rodríguez Castillo, coronel jefe de la Comandancia de Cádiz, acompañó al Cristo junto a una representación de la Benemérita. Rodríguez Castillo, viñero de nacimiento, gaditano de pura cepa y defensor de las tradiciones de su tierra, ya procesionó el pasado Lunes Santo delante del Cristo de la Palma, otro crucificado por el que siente una especial devoción desde que era un niño.

Todas las miradas, no obstante, estaban puestas en el Cristo, que salía a la calle reluciente después de la magnífica restauración llevada a cabo por Pilar Morillo y Álvaro Domínguez. Ha sido un trabajo largo pero que ha merecido la pena. El rostro de Cristo expirando su último suspiro de vida humana es una de las joyas de nuestra Semana Santa. 

Alfonso Rodríguez Castillo, coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, acompañó al paso de misterio

El misterio salió pasadas las seis y veinte de la tarde de Santa María a las órdenes del capataz Juan Manuel Díaz González. Allí lo esperaba la Agrupación Musical Lágrimas de Dolores de San Fernando, que tras la Marcha Real le tocó la marcha Cristo de la Expiración.

A continuación fueron las secciones de la Virgen las que comenzaron a desfilar y pronto el imponente palio de Victoria, con esos varales legendarios y que causan tanto fervor como temor entre los 70 hombres que lo portan, se puso en la calle. A la Virgen, cuyo capataz es Antonio Moreno Gallardo, la acompañó la banda de música Virgen de la Estrella de Puerto Real.

La inestabilidad meteorológica dejaba algunas nubes sobre la ciudad a la hora de la salida de la cofradía, pero todo hacía indicar que esta vez podría completarla y no como el año pasado, cuando tuvo que quedarse refugiada en la Catedral por la aparición de la lluvia.

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