Luis González Rey: El niño que soñó con ser imaginero abre el taller de su vida

El imaginero gaditano expone en la calle Ancha algunas de sus obras menos conocidas de una amplia trayectoria que empezó a finales de los años 80

Así es la exposición de González Rey

Las imágenes de «El sueño de un niño», la exposición del imaginero Luis González Rey en Cádiz
Las imágenes de «El sueño de un niño», la exposición del imaginero Luis González Rey en Cádiz / Julio González

Luis González Rey pertenece a una muy activa generación a la que las cofradías gaditanas tanto le deben. Niños que mientras los de su edad jugaban al fútbol, ellos lo hacían con pasos, con trozos de telas que colocaban en lo que hacían las veces de cristos y vírgenes… o con plastilina que modelaban para lograr imágenes. Este último era Luis González Rey, un niño que soñó con ser imaginero y que hoy, ya casi iniciando el camino de vuelta de una dilatada trayectoria profesional, abre su estudio, el espacio más íntimo de un creador de arte, para compartirlo con el público en esta Cuaresma.

El inicio, según cuenta él mismo, fue el día que encontró el centro de sus juegos, la plastilina. “Con ella era capaz de hacer en miniatura desde las carrozas que veía en las cabalgatas de Carnaval a las figuras de los belenes, y lo que más me gustaba: los pasos de Semana Santa”.

Ese niño cambió la plastilina por el barro, y a los 13 años hizo un curso de modelado en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, recibiendo las primeras nociones del que terminaría siendo su oficio Rafael Parodi. Luego llegaría otro profesor, Alfonso Berraquero, que siguió enseñando a modelar a un González Rey que a finales de los 80 recibiría el primer encargo para las cofradías con la restauración de la Virgen de la Victoria que Bartús había tallado años antes para la cofradía de Expiración. A partir de ahí, una lista casi interminable de imágenes, trabajos, encargos, restauraciones, cartelas y un sinfín de producciones que han ido saliendo de su taller en estos casi cuarenta años de profesión.

Con todo este bagaje, las puertas del estudio de González Rey se han trasladado esta Cuaresma al edificio municipal de la calle Ancha (antes Rectorado de la Universidad), que acoge esta exposición donde el imaginero gaditano muestra parte del trabajo realizado en esta últimas décadas. Imágenes o modelos en barro que ha concebido para hermandades de Cádiz y, sobre todo, de fuera de la ciudad; y piezas que han tenido un destinatario particular.

No tiene la exposición datos exactos o detalles de cada pieza mostrada. Pero sí se observa una amplia variedad de elementos. Los más reconocidos, el boceto en barro de los nuevos ladrones de la cofradía del Perdón, o el modelo de la Virgen de Loreto para la parroquia de extramuros, que estuvo procesionando varios años. Hay también Niños, y un arcángel que parece hecho en bronce, y bustos de imágenes secundarias de la Pasión, y una Dolorosa (¿la que fue de la hermandad de La Cena?), y un San Juan… Y así con una treintena de imágenes concebidas “para diversos lugares, donde he puesto todo mi cariño y la misma ilusión que tenía cuando era un crío, ese niño que jugaba con las plastilinas y los Exin-Castillos intentando reproducir las imágenes y misterios de los pasos de la Semana Santa de mi tierra”, tal y como confiesa el propio González Rey, ese niño que soñó con ser imaginero y que esta Cuaresma ha abierto las puertas del estudio de su vida (de una muy pequeña parte de ella) en la calle Ancha.

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