Semana Santa de Cádiz 2020

Las horas del Viernes Santo en Cádiz

  • Expiración, que en 2021 saldrá de la Castrense, se queda sin despedirse de Santa María

  • El Cristo de la Buena Muerte es el que menos horas está sobre su paso procesional

El paso de Siete Palabras, huérfano en el interior de la Merced

El paso de Siete Palabras, huérfano en el interior de la Merced / P-M.D.

El Cristo de la Buena Muerte apenas se separa durante el año de la pared exornada con el dosel de madera dorada que ejecutara Pérez Calvo y que de manera acertada recuperara la junta de gobierno hace escasos años. La imponente obra tiene la peculiaridad -entre otras muchas- de estar sobre su paso apenas horas. Alrededor de doce, para ser más exactos, que son las que transcurren desde que es subido al paso una vez que han finalizado los cultos de la tarde del Viernes Santo en San Agustín hasta que vuelve a su retablo a primerísima hora de la mañana del Sábado Santo. Seguramente sea, junto al Despojado que llega al pabellón de Salesianos en la noche del Viernes de Dolores y regresa a la iglesia de María Auxiliadora en la mañana del Lunes Santo, las imágenes que menos tiempo están sobre sus pasos procesionales, privando ver con detalle los muchos detalles que tienen los pasos cuando están completamente dispuestos.

Esas horas de la Buena Muerte también nos las ha robado esta Semana Santa del coronavirus. Este Viernes Santo no se ha podido ver al Crucificado que nadie ha podido todavía adjudicar a ninguno de las grandes maestros del XVII (desde Alonso Martínez hasta el mismísimo Bernini, pasando por Martínez Montañés o Alejandro Algardi) desde el sobrecogedor primer plano tumbado a los pies del altar mayor, como tampoco se ha visto elevarse al cielo de la plaza de San Agustín con ese característico ruido de la manivela.

También ha sustraído el Viernes Santo la despedida de un barrio a una cofradía, y de unos cofrades a un barrio. La de este año estaba llamada a ser la última salida de Expiración desde Santa María, pero el Crucificado genovés y la Virgen de la Victoria ni siquiera llegaron a salir de la Castrense (en el refugio temporal de Santa Catalina) esta Cuaresma hacia la iglesia de las concepcionistas. El año que viene, si se cumplen los plazos previstos, Expiración regresará a la iglesia de la Plaza Fragela, desde donde procesionará con normalidad el Viernes Santo.

Y muy cerca de Santa María, en la iglesia de la Merced, se ha quedado huérfano el paso, apenas tallado, de las Siete Palabras. El único paso procesional que ha podido verse en el interior de una iglesia en esos casos días de Cuaresma que pudimos vivir, y que se ha quedado sin imágenes ni candelabros en lo alto, a la espera de que el estado de alarma remita y los cargadores puedan llevárselo. Otro mal trago que le queda por pasar a una cofradía que, como el resto a lo largo de la semana, recurría al consuelo de vídeos y fotos pasadas en las redes sociales para mitigar este Viernes Santo más silencioso que nunca.

Viernes Santo sin Buena Muerte, ni Expiración, ni Siete Palabras… ni tampoco Descendimiento. La hermandad que había encajado en 2019 como un guante en una jornada de la que posiblemente nunca debiera haberse marchado completaba este luctuoso Viernes en el que el coronavirus volvió a robarnos las horas.

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