Semana Santa en San Fernando La Isla se queda sin su Miércoles Santo

  • Acaba la buena racha de la Semana Santa 

  • El mal tiempo dejó ayer a La Isla huérfana de hermandades y truncó la jornada a pesar de que por la tarde apenas cayeron unas gotas

  • Ni Gran Poder ni Servitas ni Vera Cruz realizaron sus salidas procesionales  

Desolación entre los hermanos del Gran Poder tras suspenderse su salida procesional.

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La buena racha que ha arropado a la Semana Santa en su primera mitad se acabó ayer de golpe. Fue el brusco despertar de un sueño. El Miércoles Santo comenzó ya entre las alertas meteorológicas y los pronósticos de lluvia certera para acabar de la peor manera posible. Una tras otra, las tres hermandades del día fueron anunciando la suspensión de sus salidas procesionales para dejar a La Isla huérfana de cofradías y sin los habituales contrastes de su ecuador de la Semana Santa, algo que no ocurría desde el año 2013, en el que esta jornada se vio inmersa en la misma tesitura.

La cosa no pintaba bien desde temprano. De hecho, la madrugada del Miércoles Santo fue ya bastante fría y desapacible. Y el día amaneció azotado por el fuerte viento. A primeras horas de la tarde, la hermandad del Gran Poder, que era la primera en salir a la calle, anunció que recortaba el recorrido de regreso al barrio prescindiendo de la calle Ancha, la plaza Sánchez de la Campa y el puente, que es uno de los grandes escenarios del Miércoles. En su lugar, tenía previsto regresar a las calles de la Bazán por la calle San Rafael y el Paseo General Lobo.

Pero no tendría tanta suerte. A medida que avanzaba el Miércoles Santo empeoraban los partes del tiempo y el cielo mostraba un aspecto cada vez más amenazador. La AEMET informaba de precipitaciones seguras a partir de las seis de la tarde. Y la situación se ponía cada vez peor para una de las hermandades de más largo recorrido y que se lleva además la friolera de nueve horas en la calle. Era, desde luego, la que peor lo tenía ayer tarde. Y la dura decisión de no echarse a la calle no se hizo esperar. A las cuatro y media, hora a la que estaba previsto que la cofradía emprendiera su camino desde la parroquia de la Sagrada Familia, los hermanos entraron en la iglesia para que la junta les comunicara oficialmente la suspensión de la estación de penitencia ante la amenaza de lluvia y las escasas posibilidades con las que contaba la cofradía por su largo itinerario.

El Cristo de la Vera-Cruz, en el interior de su templo. / ROMÁN RÍOS

En el interior del templo se vivieron momentos muy difíciles. Muchos hermanos fueron incapaces de contener las lágrimas al saber que, finalmente, el nazareno de la Bazán y la Virgen del Amor se quedarían en casa. Como pasó en 2013 y también en 2008.

La esperanza de disfrutar de una Semana Santa completa se desvaneció en cuestión de segundos y la lluvia se cobró su primera víctima. En el interior de la parroquia, los hermanos del Gran Poder rezaron ante los titulares. Posteriormente, se abrieron las puertas de la iglesia a lo que los vecinos del barrio que se congregaban en la plazoleta respondieron con un sonoro aplauso. Las bandas que tenían previsto acompañar a los titulares tocaron desde la puerta a modo de homenaje.

Todavía, a esas horas, quedaba mucha tarde por delante. Pero la decisión de la primera siempre pesa en el resto. Sobre todo si los partes del tiempo no acompañan y, más aún, si la cosa empeora. Tanto Vera Cruz como Servitas tenían previsto reunirse en torno a las seis de la tarde para valorar las últimas previsiones y tomar una decisión. Incluso había cierta esperanza al tratarse de cortejos de silencio –más ágiles siempre– de un solo paso y con un recorrido bastante céntrico.

Servitas suspende su salida por la lluvia. / ROMÁN RÍOS

Pero, justo a esas horas, empezó a llover en San Fernando. No fue demasiado. Y fue además lo único que cayó en toda la tarde. Pero sí lo suficiente como para inclinar definitivamente la balanza hacia el 'no salimos' que ayer dejó a La Isla sin su Miércoles Santo. A esas horas, poco antes de las siete, los palcos de la Carrera Oficial ofrecieron un aspecto realmente doloroso. completamente vacíos cuando deberían llenos para ver pasar a los Servitas, que era la primera del día.

Casi de manera simultánea, en la capilla de la calle Patrona y en la Iglesia Mayor Parroquial se tomó la decisión de suspender las salidas procesionales. Definitivamente, la lluvia truncaba el Miércoles Santo. La priora de los Servitas, Esperanza Fernández, informó a los hermanos de la decisión que había adoptado la junta reunida en la sacristía. En el interior del templo se rezó la corona dolorosa y se cantó la Salve a la Virgen de los Dolores.

Posteriormente, los cargadores de la hermandad del Nazareno entraron para mover el paso y dejarlo en el centro del altar mayor. La primera –y única– levantá del templete fue para la viuda de Manuel Prado, recientemente fallecido, que era también el hermano número 1 de los Servitas. A los pies de la dolorosa fue colocada la imagen del Cristo de la Buena Muerte antes de abrir las puertas de la Iglesia Mayor para que los isleños que lo desearan pudieran entrar a contemplar la talla del crucificado y el paso dispuesto para la salida procesional que no pudo llevar a cabo.

Una escena similar se vivió en la capilla del Cristo Viejo, donde la junta de gobierno de la hermandad de la Vera Cruz anunció también pasadas las seis de la tarde la decisión de suspender su estación de penitencia, que había adoptado ante las previsiones de lluvia segura. En el interior del templo se rezó la estación menor ante el Santísimo y las cinco estaciones del vía crucis relacionadas con la crucifixión. Posteriormente, se abrieron las puertas de la capilla. 

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