Las cofradías y el coronavirus Obligadas a reinventarse

  • Las jornadas de la Fundación Cajasol pone de manifiesto que el coronavirus ha roto con el modelo tradicionalmente establecido en las hermandades

Los participantes de la primera jornada de análisis sobre las cofradías y el coronavirus. Los participantes de la primera jornada de análisis sobre las cofradías y el coronavirus.

Los participantes de la primera jornada de análisis sobre las cofradías y el coronavirus. / Lourdes de Vicente

Un cambio radical. Nada parecido desde la Guerra Civil. Un nuevo escenario. Esta es la realidad actual en el mundo de las hermandades, golpeadas también con fuerza por una epidemia que ha roto los esquemas hasta ahora establecidos en un sector, el de las cofradías, donde la tradición y la medida marca buena parte de sus vidas. La primera de las mesas de debate con las que la Fundación Cajasol analiza esta semana la realidad de las cofradías a raíz del coronavirus ha puesto de manifiesto que las hermandades se han visto obligadas a reinventarse prácticamente en todo su ser y su hacer.

“No lo vimos venir; las noticias venían de lejos, y de repente nos confinaron. El cambio ha sido radical”, ha expresado el hermano mayor del Perdón, Manuel Garrido, que está convencido de que aquel 14 de marzo en que se suspendió la Semana Santa “la cofradía se quedó parada”, y desde entonces “fuimos solo hermandad”.

“Estamos reinventándonos en cosas tan tradicionales como las nuestras”, señaló el tesorero del Caído, Pedro Pablo Reynoso; algo en lo que también coincidía plenamente otro de los intervinientes, Juan Jesús López, mayordomo de La Palma. “En las cofradías estamos acostumbrados a tener todo muy medido y ahora vivimos sin saber qué va a pasar, con esa incertidumbre”, indicó. Una reinvención, además, que se viene realizando “sin freno a la imaginación”, como señaló el tesorero de Sentencia y Policía Nacional de profesión, Andrés Bragado.

El nuevo escenario de las cofradías que han dibujado este martes los participantes a esta mesa de debate mira de frente al mundo de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, donde hasta ahora habían jugueteado la mayoría de hermandades pero que el confinamiento obligó a bucear por completo. El resultado, según el responsable de Marketing de Eticonsa Informática, Cristóbal Torres, fue el de una Semana Santa en la que se triplicaron los seguidores en el canal de Youtube del Consejo, contabilizando cada vídeo (de anteriores salidas procesionales de cada cofradía) una media superior a las 3.000 visualizaciones. “No llegamos a pensar que la iniciativa iba a tener tanto visionado”, ha reconocido Torres.

Esa reinvención une también a la solidaridad con la economía; una solidaridad que ha crecido de manera notable conforme también ha crecido la demanda de ayuda, al mismo tiempo que la economía ha bajado por la caída de ingresos tan importantes como directos de las papeletas de sitio de una Cuaresma rota por la mitad o las sillas de una carrera oficial que no se instaló. “Eso se afronta con compromiso, con la ayuda de los hermanos y con la captación de fondos externos; todo ello buscando equilibrio financiero, y con la idea clara de que aunque el saldo puede ser negativo, buscamos el rédito social; y la ocasión lo merece”, ha afirmado Bragado.

Un ejemplo del crecimiento de la labor social lo ha aportado Garrido, cuya hermandad superará este año los 30.000 euros de inversión en la bolsa de caridad, “un volumen grande que hace dos años sería impensable”. “Pero lo que toca ahora es la caridad”, añadió. Una caridad que abarca los más amplios campos, “empezando por mantener la iglesia abierta, que también es una ayuda a la gente” -como defendió Juan Jesús López- y teniendo también en cuenta que las cofradías “también somos animadores de la economía de nuestro barrio y de nuestra ciudad y tenemos el compromiso de seguir atendiendo a nuestros proveedores” -como expuso Andrés Bragado-.

El coronavirus, en definitiva, ha tambaleado los cimientos sobre los que hasta marzo se levantaban las cofradías, que a raíz de la epidemia exploran nuevas vías para sostenerse económicamente, para prestar la mayor ayuda posible que exige la actual situación económica y social, y para seguir acercando las imágenes a sus hermanos y devotos, en lo que juegan un papel fundamental las redes sociales. Es la reinvención obligada.

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