Memorias del ayer: el Viernes Santo de 1937 en Cádiz

Historia de la Semana Santa

Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

El Cristo de la Buena Muerte en 1937.
El Cristo de la Buena Muerte en 1937.
Miguel Ángel Castellano Pavón

07 de abril 2023 - 10:43

Esta Hermandad fue fundada en el año 1895, por el insigne gaditano D. Cayetano del Toro.

La venerada imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una de las más insignes obras de la escultura andaluza y uno de los más bellos Crucifijos que ha producido el arte cristiano, es como delata su estilo, una imagen de escuela sevillana de la gran época de Martínez Montañés, a cuya mano viene atribuido tradicionalmente de siempre aunque no existe prueba documental.

Hace años se veneraba en la última capilla de la nave del Evangelio, de la Iglesia de San Agustín, donde hoy está la Virgen del Mayor Dolor. No se sabe desde cuándo está en el templo de San Agustín, ni si fue labrado para él, que parece lo más probable, pues aunque hay testimonios literarios que hablan de que antiguamente estaba en la Iglesia de los Padres de la Compañía de Jesús, para la que fue labrado en el año de 1624; a nuestro juicio debe tratarse de una confusión con alguno de los dos grandes Crucifijos que aún existen en aquella Iglesia.

Cuando la Desamortización, el Cristo de la Buena Muerte fue sacado a subasta, adquiriéndolo la familia gaditana de Casanova, que pasada la época de disturbios lo devolvió a la Iglesia de su procedencia. Allí lo descubrió, por decirlo así, el celo del Sr. del Toro, quien pareciéndole indigno del buen nombre de la ciudad, que este Santo Cristo permaneciese olvidado y con poco culto, mientras otros imágenes tenían lúcidas Cofradías, sometió a la autoridad eclesiástica los primeros Estatutos de lo que hoy nos ocupa. El Santo Cristo fue trasladado a su actual emplazamiento en el crucero por obra del Sr. D. Miguel Mendaro y de la Rocha, quien erigió un altar con fragmentos de otro antiguo y algunos añadidos , con mejor deseo que acierto. El actual en forma de dosel, con buena iluminación, es obra de estos últimos años, mostrada por la Cofradía.

La Hermandad prosperó notablemente bajo la dirección de D. Cayetano del Toro, dentro de los gustos y normas de aquel tiempo, que a la muerte de dicho señor, faltándole su apoyo y entusiasmo llegó casi a desaparecer, hasta el punto de que en el año de 1921 solo quedaban 28 hermanos. Aquel año un grupo de entusiastas emprendió la reorganización de la Cofradía con tan lisonjero éxito, que hoy, diez años después, es una de las más numerosas de Cádiz, con cerca de 700 hermanos, y sus actos de culto son de los más populares y concurridos en la ciudad. Por su cátedra han desfilado en el triduo anual los más eminentes predicadores como el P. Luis Urbano, dominico; Padre Rafael Alcocer; el agustino P. Bruno Ibeas; el hoy abad de Jerez y antes canónigo de Cádiz, D. Teodoro Molina y el P. Francisco Peyró.

La procesión de la Buena Muerte, conocida por la del Silencio, es uno de los acontecimientos más salientes de la Semana Santa en Cádiz, con su aspecto de seriedad y misticismo en medio del mayor silencio, al que se asocia el público con religiosidad propia de un Templo, dando un espectáculo emocionante y único, sin que parezca en nada a otras procesiones del silencio, aún las más renombradas , en que el silencio de los cofrades no obste para que en la calle siga ruido y la almazara que destruyen todo el efecto y toda comunicación de piedad y devoción.

A pesar de esta severidad, el aspecto de esta procesión es tan hermoso y artístico que en 1928, cuando el Ayuntamiento de Cádiz confió a un jurado de artistas otorgar un premio a la Cofradía que presentase una procesión más bella, esa recompensa fue otorgada a esta Hermandad.

La Hermandad se titula simplemente Cofradía de penitencia, habiendo evitado las prerrogativas y títulos honoríficos.

Visten los hermanos en la procesión, de estameña negra, con un cordón de lana a la cintura; y calzan sandalia y algunas veces van descalzos en penitencia.

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