Semana Santa de Cádiz 2020

La hemeroteca del Martes Santo gaditano

  • En 1920

Palio de Lágrimas de Columna tras salir de San Antonio en 1995 Palio de Lágrimas de Columna tras salir de San Antonio en 1995

Palio de Lágrimas de Columna tras salir de San Antonio en 1995

La Semana Santa de 2020 quedará marcada para siempre por la ausencia de cofradías recorriendo las calles a consecuencia de la epidemia de coronavirus. Las anteriores, en concreto en la jornada del Martes Santo, destacaron por estas noticias, detalles y curiosidades que nos deja la hemeroteca de Diario de Cádiz.

Hace 25 años. Ecce–Homo, en medio de la transformación estética

El Martes Santo de hace 25 años reflejaba a la perfección la profunda transformación estética en la que estaba inmersa la hermandad de Ecce–Homo. Ya sin romanos en el cortejo, la cofradía estrenaba ese año túnicas de cola (para los tramos del palio), la restauración del Pilato y del romano que acompañan al Señor en el misterio, y la base de los doce varales que acababa de completar el palio.

Ecce Homo 1995 Ecce Homo 1995

Ecce Homo 1995

Fernando Pérez (que después sería hermano mayor) era entonces el capataz general de la hermandad, mandando el misterio Benjamín Muñoz (actual hermano mayor de La Cena) y el palio Paco Rincón. En el plano musical, además, destacaba el acompañamiento de Ciudad de Cádiz tras el Señor y la banda de Julián Cerdán, de Sanlúcar, tras el palio.

Piedad con un único paso, dirigido por José Julio Reyeros y con el acompañamiento de Polillas; el Caído desde el Parque; y Columna con el palio de Lágrimas liso completaban una jornada que en el tramo final estuvo marcada por la lluvia, que obligó a una apresurada recogida de las hermandades.

Hace 50 años. Maniguetas de romano... en los dos pasos

El Martes Santo de hace medio siglo se acerca bastante al que conocemos en la actualidad. Y eso que aquel año no procesionó la hermandad de Columna, que al igual que le ocurriera a Borriquita el Domingo de Ramos y a Afligidos el Jueves Santo no pudieron estar en la calle por “causas de fuerza mayor”, como indicaba el Diario.

La salida de aquel año de la cofradía del Caído tuvo un testigo de excepción, el obispo Antonio Añoveros, que se acercó hasta la capilla del Parque Genovés minutos antes de que se abrieran las puertas para estar con los hermanos de esta joven corporación. Entre esos hermanos estaría la peculiar pareja que durante tantos años formaron Salvador Ramallo y Miguel Ángel Maján, que ya entonces comandaban los pasos de Jesús Caído y de Desamparados, respectivamente.

Caido 1970 Caido 1970

Caido 1970

La hermandad de Piedad de hace medio siglo se preocupa de remarcar su carácter militar, ocupando ese año la presidencia del cortejo el gobernador militar, Vicente del Valle, en representación de Francisco Franco, que era prioste de honor; y luciendo la Virgen de las Lágrimas las dos laureadas del general Varela.Ese año, además, la cofradía de Santiago estrenaría nuevo paso, 25 años después de que se ampliara el anterior, que era de madera dorada.

La tercera cofradía era la de Ecce–Homo, que llevaba maniguetas ataviados de romano... en ambos pasos. Toda una curiosidad que esa indumentaria de los cargadores de fuera se mantuviera en el paso de palio. Ese año de 1970 la imagen del Señor estrenaría la corona de espinas y las potencias.

Hace 75 años. Piedad amplía su paso “a falta de dorado” y estrena el del Señor de la Humillación

Se cumplen hoy 75 años de una Semana Santa que fue importante para la hermandad de Piedad. Ese año, anunciaba Diario de Cádiz la ampliación del paso de misterio, “cuyo dorado aún no está terminado”. Significa este detalle del dorado que posteriormente a este paso, al menos, vendría el de orfebrería que se hundió en la bóveda de la calle Honduras; y de ahí el que actualmente procesiona.

Piedad 1945 Piedad 1945

Piedad 1945

También estrenaba ese año la hermandad de Santiago paso y misterio para el Señor de la Humillación que entonces procesionaba en junto al Crucificado. Este misterio lo componían las figuras de tres soldados romanos que cuando este paso dejó de procesionar fueron vendidos a una hermandad de Lebrija, donde siguen procesionando a la espera de una renovación de la imaginería secundaria que presentó en su momento esa corporación.

Otro estreno de aquel intenso año para Piedad fue el de una corona para la Virgen de las Lágrimas.

Junto a Piedad, la nómina de aquel Martes Santo la completaba la cofradía de Ecce–Homo, cuya Dolorosa entonces recibía la advocación de Dolores, y no de Angustias como desde hace décadas.

Sobre la procesión de Ecce–Homo decía la crónica del periódico que era “uno de los cortejos más lucidos de nuestra Semana Mayor”.

El paso de misterio era ya cargado por cuatro maniguetas que iban ataviados de romanos, como ocurriría hasta mediados de los años 90. Y detrás del paso marchaba una centuria romana.

Hace 100 años. El Miserere de Eslava durante el recorrido de Humildad

A las nueve de la noche del Martes Santo inició su salida procesional la hermandad de Humildad y Paciencia hace cien años. Una procesión que se alargaría hasta las tres de la madrugada y que tenía entre sus peculiaridades destacada la presencia de una “selecta capilla de música” que en determinados momentos del recorrido interpretaba el famoso Miserere de Hilarión Eslava.

Además, en el cortejo que abriía una cruz de mano que se estrenaba ese año marchaba una joven gaditana representando a la Verónica. Algo muy repetido durante décadas en varios cortejos procesionales y que hoy se ha perdido, salvo en el cortejo de Afligidos el Jueves Santo que mantiene las representaciones de la Fe, la Esperanza y la Caridad.

La otra hermandad de aquel Martes Santo era la de Piedad, en cuyo cortejo procesionaba también la Virgen de las Angustias, del Caminito. Otra situación –la de titulares de una cofradía formando parte del cortejo de otra cofradía– que en aquellos tiempos era muy repetida.

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