Semana Santa Cádiz 2019 | Nazareno

Lluvia de piropos para el Señor de Santa María

  • El Nazareno y la Virgen de los Dolores procesionan ante una multitud en una jornada marcada por la incertidumbre meteorológica

El paso del Nazareno llegando a San Juan de Dios. El paso del Nazareno llegando a San Juan de Dios.

El paso del Nazareno llegando a San Juan de Dios. / Jesús Marín

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Le caen tantos piropos al Nazareno y a su madre cuando bajan Santa María que casi se ruborizan. Piropos y requiebros al Regidor Perpetuo, que con el bastón de mando de la ciudad clavado en su manto de flores, paseó por sus calles con su melena al viento. La meteorología, caprichosa estos días, hizo que justo cuando la Virgen de los Dolores estaba asomando ya a la puerta comenzara a chispear. La escena recordó a la vivida el miércoles por Sentencia, cuyo misterio no tuvo más remedio que darse la vuelta en San Juan de Dios y regresar a La Merced. Ayer sin embargo el cielo respetó más y al menos esa primera amenaza sólo moteó el suelo sin más contratiempos. Una vez que el Señor estaba en San Juan de Dios la hermandad emitió un comunicado en el que advertía que iba a llegar hasta la Catedral y que una vez que realizara la estación de penitencia decidiría, con los últimos partes meteorológicos en la mano, si acortaba su recorrido, continuaba o regresaba a su templo.

La salida de ayer del Nazareno no fue una más. La presencia una hora antes del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, hizo que el cortejo comenzara a formarse con algo más de retraso. El hermano mayor, José Manuel Verdulla, supervisaba una tarea complicada en un recinto que ha visto aún más reducidas sus dimensiones por la presencia de los pasos de Expiración, cuyas imponentes imágenes asistían como testigo de excepción a las maniobras de sus anfitriones.

La hermandad anunció que iría hasta Catedral y luego decidiría qué hacer viendo los partes

Desde muy temprano las sillas poblaron las calles del barrio, como otra tradición más. Desde dos horas antes de la salida ya había un gran ambiente en los alrededores, con mucha gente esperando para ver en buena posición el cortejo.

En la Presidencia, como siempre, miembros de la Corporación municipal, aunque sin el alcalde, que marchó un año más acompañando a su madre en las primeras filas de la penitencia. Representantes de los colegios profesionales también estuvieron presentes, así como representación de la Armada, Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil.

La banda Virgen de la Oliva de Vejer fue la encargada de seguir al Señor e interpretó como primera marcha ‘Regidor Perpetuo’ y a continuación ‘A la gloria’, mientras que empezaban a dedicarle saetas desde los balcones. Carmen Olmedo, como es su costumbre, cantó una sentida saeta, la misma que le dedicó al Greñuo la primera vez que le cantó con sólo 18 años. La saetera del barrio portaba la medalla de la cofradía del reverendo Sebastián Llanes, su tío abuelo, fallecido hace un año.

A la Virgen le cantó una saeta también en la Casa Lasquetty Jerónimo Raposo, el Momi de Cádiz, otro cantaor criado en esta casa señorial del barrio.

A la Virgen le siguió la banda de Rota Maestro Enrique Galán, que inició su camino interpretando la marcha ‘Rosa de mis Dolores’.

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