Un tranvía cargado de deseos que el paso del tiempo ha ido destruyendo
Cuatro años después de que se iniciaran los trabajos de remodelación de la calle Real para adecuarla al paso del tranvía, comerciantes y hosteleros de la zona mantienen su postura de rechazo total a este proyecto
Algunos recuerdan perfectamente aquella mañana del 25 de agosto de 2008 en la que la calle Real amaneció vallada. Por aquel entonces el proyecto del tranvía aún estaba envuelto en un halo de buenos propósitos, vastas expectativas y deseos de grandeza. Una panacea en la que muchos creyeron.
Otros, sin embargo, se mostraron expectantes. Comerciantes, hosteleros y vecinos de la zona anduvieron -como se suele decir- con pies de plomos sobre una propuesta que estaba germinando "sin contar con el consenso ni de los residentes ni de los gerentes de los negocios ubicados en esta céntrica arteria isleña", declara uno de los afectados. "Por mucha exposición pública que le dieran al tren-tranvía en la Casa Lazaga, las opiniones de los que de verdad estábamos implicados en esta monumental obra no fueron escuchadas", sentencia.
Hoy, cuatro años después de que se iniciaran los primeros trabajos en Real, aquellos que no depositaron su confianza en esta iniciativa se mantienen firmes en su postura de rechazo total a la misma. "Esto ha sido una tomadura de pelo", denuncian. Durante los casi 1.500 días que han transcurrido desde que se levantara la primera zanja dicen haber soportado obras interminables, malos olores, ruidos insoportables... a lo que hay que sumar una pérdida importante en el volumen de ventas, provocada -según su punto de vista- por la restricción del tráfico rodado, la falta de aparcamientos y la mala comunicación con otras localidades vecinas.
A estas alturas de la película, que bien podría titularse Un tranvía llamado deseo... frustrado, algunos comerciantes proponen dar marcha atrás a este film de terror, "dada su nula viabilidad", para que la calle Real vuelva a contar con su estructura anterior. Otros, por su parte, consideran que hay que seguir adelante con este proyecto y arrojan una serie de medidas que se podrían aplicar para mejorar la situación actual "mientras que el tranvía llega y no llega", como son reabrir el tráfico de forma parcial a los autobuses, flexibilizar la entrada a todo tipo de vehículos e instalar una zona azul provisional del Carmen a la Venta de Vargas.
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