"El perro venía a matar y no pude evitar la agresión"
mascotas El problema de la presencia de animales en las calles
Los hechos acaecieron en un lugar de paso y juegos de muchos niños, junto al Liceo
Boira es un pequeño y simpático west highland white terriers -popularmente conocido como westy- que en la tarde del pasado lunes fue atacado brutalmente por un bull terrier cuando paseaba por las inmediaciones del colegio Liceo, concretamente a la altura del número 4 de la avenida de la Marina.
Carmen Vallejo, que llevaba en esos momentos a Boira en uno de sus paseos rutinarios, sostenía al animal mediante una correa en su mano derecha mientras que a la izquierda le acompañaba su pequeño sobrino de cuatro años.
En un momento dado, tras cruzar el paso de peatones que divide la avenida de la Marina con la calle Tercio del Mar Océano, Carmen pudo ver que un perro se dirigía a toda velocidad en dirección a su sobrino. En esos escasos segundos su reacción fue apartar al niño con su brazo y soltar la correa de Boira. Fue el momento en el que el bull terrier aprovechó para atacar de forma contundente agarrando de un certero bocado el cuello del pequeño westy.
En el ataque, que duró unos diez minutos, Carmen no pudo hacer otra cosa que separar a su sobrino de la escena y alertar con gritos a los vecinos para que la ayudaran a separar a los dos perros. Muchos fueron los que se acercaron para socorrer aunque solo pudieron durante unos segundos que el perro agresor cesara en su empeño, para posteriormente volver a atacar, esta vez cambiando la zona de mordida del cuello a la pata trasera izquierda del animal. Hasta el momento final en el que, con la ayuda de uno de los vecinos, pudieron separar a los animales, no se pudo alertar a la Policía Local que acudió al lugar del incidente minutos después de las nueve de la noche.
Una vez los agentes de la Policía Local se personaron, y pasados unos minutos, apareció una persona que se dijo ser responsable del perro agresor. Según comenta Carmen, "en ningún momento el responsable tuvo ningún tipo de palabra de preocupación por la situación ni de arrepentimiento de tener a este tipo de perro suelto por la calle sin correa ni bozal".
Aunque Boira se recupera en estos días con los cuidados específicos de un veterinario, la principal preocupación de Carmen y su familia es que estos hechos puedan seguir ocurriendo ya que "el perro que agredió a Boira sigue estando en las mismas condiciones" y afirman: "Lo peor no es el ataque al perro sino que si no aparto al niño el daño hubiera sido esa misma agresión en el pequeño, y entonces estaríamos hablando de algo muchísimo más grave".
En el lugar de los hechos aún quedan manchas de sangre y los vecinos, muchos de ellos vivieron la escena, comentan que "es una zona de paso y juegos diaria de niños" y que "no se puede consentir que ocurran hechos de este tipo y que el responsable del perro salga impune después de lo que tuvimos que presenciar en la noche del lunes".
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