Todos iguales ante los efectos de la crisis
Análisis de la situación del comercio en la ciudad Balance económico de las cuentas de los últimos meses
Comerciantes de la calle Real, afectados antes y ahora por las obras del tranvía, y de San Rafael renococen la bajada de las ventas en torno al 20, aunque algunos pensaban en una situación peor
Cuatro comerciantes ofrecen su visión de la situación que atraviesan sus negocios en esta época de crisis económica. Tres tienen sus establecimientos en la calle Real, en la zona donde se concentran las obras de reforma de artería de San Fernando y del tranvía, y un cuarto en una calle, peatonalizada hace años, como San Rafael, reconocida a estas alturas como el corazón comercial de La Isla. A todos ha afectado la crisis por igual, sea cual sea su ubicación, aunque uno de ellos, Jorge Natera, reconoce que a su tienda de ropa y complementos acude una clientela fiel, más allá de los problemas económicos y de las molestias de los trabajos del tranvía. Los otros comerciantes sí calculan las pérdidas de los últimos meses entre el 20 y el 30 por ciento, respecto a las cuentas de 2007.
Natera atiende tras el expositor mientras las máquinas taladradoras martillean con constancia sus oídos. Los operarios que laboran en la peatonalización de Real están inmersos ahora en esa zona, en el frontal de la Alameda Moreno de Guerra. "Se puede escribir en los escaparates por la suciedad que hay", comenta. Ruido y polvo son dos de las molestias que soporta desde hace unos días. Sin embargo no cree que la obra del tranvía haya afectado a su negocio. Sus clientes son fijos. Van a su establecimiento buscando el producto que él les ofrece y no se achantan por el camino laberíntico que deben recorrer hasta su puerta.
Otra cuestión distinta es, a su juicio, si el tranvía es necesario y, sobre todo, lo mal que se han hecho las cosas, "sin consultar a nadie". Son rotundas sus opiniones: el alcalde no ha dado explicaciones, "ha dado largas"; la Oficina del Tranvía no resuelve los problemas, "cuando me bloquean la puerta llamo a la Policía"; y los beneficios no se verán hasta que la obra termine, "los de la peatonalización, no los del tranvía". Sobre la crisis considera que es más bombo que real.
A su tienda se accede desde Héroes de Baleares y es toda una odisea llegar hasta ella, entre vallas metálicas, sobre pasarelas. Eso ya lo ha vivido Manuel González, que por fin disfruta de solería en la puerta de su negocio, una zapatería. "La situación durante las obras fue bastante caótica y los cuatro meses que la he tenido en mi puerta he perdido dinero, pero ahora está mejorando la cosa", explica. Ayudó quizá a esta mejora las compras navideñas, y el hecho de que este comerciante sí eligiera empezar las rebajas días antes de Reyes. "Al final los clientes se han volcado, pero evidentemente han influido las rebajas", apuntaba, "menos mal, porque hubo un momento en que lo veíamos negro".
Se ha conseguido salvar la situación pero, a pesar de estas estrategias, los ingresos han caído un 20 por ciento en fechas festivas. Algo más optimista que meses atrás, considera que en el descenso de las compras no ha estado motivado sólo por la crisis, o sólo por las obras. Ha sido una combinación de las dos, a su juicio. Una opinión semejante a la de Antonio Aragón, de la perfumería Anfra, situada en la calle Real, pero más cerca de Manuel de Falla.
En este tramo la actuación está en pleno apogeo y hasta ella cuesta un poco de trabajo pasar. Antonio Aragón aclara también que sus ingresos han sido inferiores a los años anteriores, "aunque la obra se ha parado, pero eso no ha servido de mucho", puntualizaba. No ha servido porque los problemas de acceso y la falta de aparcamiento no se han resuelto con la detención. Ahora, como el resto de los comerciantes, se encuentra a la expectativa de lo que pase cuando acaben las obras. "Hay mucha incertidumbre, pero sobre todo, indignación, porque una cuestión como ésta debía habérsenos preguntado, una consulta hubiera sido lo más legítimo", explica. Una incertidumbre por la marcha del comercio, que comparte con Juan Luis Ruiz Delgado, aunque en este caso sea por las consecuencias de la crisis, "una crisis global que no sabemos cuándo puede acabar".
El dueño de la zapatería San Rafael ofrece una visión muy detallista de la situación. "La gente pregunta los precios, no tiene la alegría en el consumo que tenía antes", advierte. Pero ése antes para Juan Luis se remonta a 2007, a septiembre de ese año, y no sólo a 2008. Las cuentas, que tiene bien ajustadas hasta noviembre, dicen que el año ha sido malo, que en 2008 las ventas han bajado un 20%. Diciembre se presentaba como el mes de la recuperación, por las compras navideñas y las rebajas de enero. Pero se ha quedado en promesa, para el dueño de este negocio. Porque las ventas se han reducido en un 30% con respecto al mismo mes de 2007. "Ha sido un fiasco. Se tiene mentalidad de consumo de este mes y no se ha producido", manifiesta.
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