24 horascon los vigilantes de la playa
verano | playa de camposoto
Un equipo integrado por una veintena de socorristas vela a diario por la seguridad de la playa de Camposoto
Mucho ha llovido desde que Miguel Téllez asumió hace un cuarto de siglo la coordinación del servicio de Protección Civil de la playa de Camposoto, que por aquel entonces era más un proyecto que una realidad. Recuerda este veterano que, por aquellos días, era el único miembro del equipo. Disponían del mínimo equipamiento y contaban con solo una caseta que compartían con la Guardia Civil. Pero veinticinco años han dado para mucho y actualmente la playa dispone de ocho accesos para los usuarios, cuatro torretas de vigilancia, varias casetas de servicios y lanchas motoras zodiacs para salvamentos. Ahora, Miguel Téllez dirige un pequeño 'ejército' de socorristas que junto al personal sanitario integran un dispositivo formado por más de 20 personas.
10.00A esta hora se inicia cada día la rutina laboral de los socorristas responsables de la seguridad de Camposoto. Falta todavía una hora para la apertura de todos los servicios de playa. Se prepara todo el equipamiento. Los encargados de las torres de vigilancia acondicionan su lugar de trabajo, comprueban que todo esté bien. El equipo encargado del salvamento en lancha lleva a la orilla la embarcación, se revisa el inventario y se forman los grupos de trabajo. No hay muchas sorpresas entre los miembros del equipo. Repiten prácticamente los mismos cada verano. Forman una pequeña familia.
11.00Se abren los servicios al público. Las torretas se ocupan y se van turnando responsables cada dos horas con los miembros de la patrulla acuática que, equipados con un MARPA (Material de Rescate Polivalente Acuático, una especie de flotador de salvamento), realizan la obligada ruta por la zona que tienen asignada. A estas horas el equipo de salvamento encargado de la lancha suele hacer guardia sentado en unas sillas de plástico y con una tabla de pico a sus pies, la que se utiliza en operaciones de salvamento que se desarrollan a poca profundidad. También se inicia la jornada en el servicio médico que está en el puesto de socorro. Camposoto cuenta con un vehículo de emergencia y una ambulancia, la cual está acondicionada con todo el equipo necesario para practicar reanimaciones y primeros auxilios. Si se pregunta a uno de los miembros de este dispositivo si la mañana está tranquila, responde de inmediato: "Eso nunca se dice". En cualquier momento puede surgir un imprevisto.
12.00A mediodía los encargados de la embarcación suelen calentar los motores de la lancha. Adrián T.R., jefe de salvamento, lo explica: "Nunca se sabe cuándo vamos a realizar una intervención y tener a punto el motor evita contratiempos". Pasada una media hora se inicia la primera vuelta de reconocimiento en la zodiac. El equipo de salvación de la lancha lo integra un patrón, que lleva los mandos de la embarcación, un primer acuático y un segundo, que son los encargados de las operaciones de salvamento. Lo que para ellos es rutinario podría bien considerarse emocionante para el resto. El desembarco desde la orilla es una tarea que implica concentración y esfuerzo físico, en un día de oleaje, un golpe de mar puede llegar a volcar la embarcación o una mala arrancada puede hacer que se apague el motor. "Cuando dejas la playa y vas por Gallineras, sientes cómo si te quitaras un peso de los hombros", comenta Adrián Montes Muñoz, acuático primero, cuando les nombramos la palabra "responsabilidad".
14.00La hora de la comida de los vigilantes. Se organizan en dos grupos para impedir que la playa se quede desatendida. En una de las casetas se monta un pequeño comedor improvisado donde se pueden ver sobre una mesa tupperwares con comida. Es un pequeño momento de descanso. Un ritual diario en el que se palpa esa familia de socorristas la que antes hablaban.
15.00Cuando la tarde llega a su apogeo empieza la vigilancia más pesada. Son las peores horas de la jornada, las más calurosas también. Muchos bañistas aprovechan para dormir la siesta. "Es uno de los achaques del trabajo, mientras que los demás descansan y se divierten nosotros tenemos que estar alerta". Algunos ven la parte positiva y aseguran que la playa es su gimnasio. Desembarcar la lancha, cargar la silla para discapacitados, subir escaleras... sin duda bien podría servir de mantenimiento físico para cualquiera.
19.00Llegados a este punto, la tarde toca a su fin. La presencia de público en la playa desciende. Los usuarios de Camposoto empiezan a abandonar el recinto. Es un momento complicado para el tráfico rodado en los accesos, sobre todo durante los fines de semana. Eso sí, muchos habrán disfrutado de un día de playa diferente en una costa única contigua al Parque Natural y alejada de zonas urbanas.
20.00La recogida. Se terminan los servicios y los socorristas hacen inventario del equipo y revisan el parte de incidentes. Otro trabajo importante para mantener el equipamiento es dejar la lancha a punto para evitar que el salitre la estropee. Miguel termina su jornada. Está satisfecho, asegura. Dice que es el mejor momento de su trabajo diario. Biólogo de formación, fue militar y en su día quiso ejercer de profesor de Secundaria. Hoy reconoce que no cambiaría su trabajo por otro. Conoce como nadie la playa isleña, la playa por cuya seguridad se encarga de velar junto a su equipo mientras cientos de personas, tumbados en la arena, disfrutan del sol y del mar.
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