Los adolescentes saben de drogas
El segundo estudio sobre el consumo de estas sustancias demuestra que las más extendidas, por encima del cannabis, son el alcohol y el tabaco en lo que incide su aceptación en la sociedad
El 16,3% de los jóvenes entre 11 y 18 años han probado alguna vez cualquiera de los derivados del cannabis, un cifra que se antoja inferior a la idea previa que la sociedad tiene actualmente sobre el consumo extendido de esta droga en edades muy tempranas. No ocurre lo mismo con el tabaco y el alcohol, sustancias mejor consideradas e incluso aceptadas socialmente, que están integradas en la vida de estos chicos y chicas a pesar de su minoría de edad. Lo demuestra el hecho de que cuatro de cada diez encuestados reconozcan haber fumado tabaco o que el 72,5% declare que ha probado el alcohol.
Son datos del segundo estudio sobre el consumo de drogas en San Fernando elaborado por el Ayuntamiento entre la población estudiante de Secundaria, y que ayer presentó la delegada de Servicios Sociales, Susana Rocamonde. Durante los cursos 2005-2006 y 2006-2007 se realizó un total de 1.057 cuestionarios en distintos centros educativos de la ciudad, concretamente en 18. También se tuvo en cuenta la zona de residencia para comprobar alguna especial singularidad. La muestra, escogida de manera aleatoria, es representativa de la población juvenil de la ciudad.
No se inició el formulario con preguntas directas sobre el consumo. Antes, por el contrario, se procedió a preguntar a los alumnos sobre su conocimiento de las drogas. Fue el cannabis, por encima de la cocaína, el más nombrado, por el 92% de los cuestionados. También era el más señalado en primer lugar, por un 45,7% -casi 500 alumnos y alumnas-. Segundo quedaba la cocaína, mencionado por el 80,7% y tercero, curiosamente, la heroína, que conocían el 50 por ciento. Llamativo, para quienes han analizado los números, es que sólo el 32,2% hablara del tabaco como una droga. Quedaba en el quinto puesto de nueve sustancias nominadas. Justo abajo aparece el alcohol apuntado por un porcentaje también relativamente pequeño: el 22% de los estudiantes. En ambos casos resulta claro que la asunción social de estas sustancias como normales en el día a día les ofrece un marco de licitud moral. Si ven que sus adultos consumen estos productos como algo cotidiano no perciben lo perjudicial que supone para ellos. Drogas de diseño, ansiolíticos, alucinógenos y anfetaminas completan el cuadro de drogas reconocidas.
Algunos de los números de consumo de drogas han sido comparados con los resultados del estudio del año 2000. De esta actuación se desprende el hecho de que se ha reducido el porcentaje de adolescentes que han fumado tabaco entre los 11 y los 18 años, a modo de experiencia. Si en 2000 se establecía en 54,7% ahora baja al 39,9%. La edad media de estos primeros consumo sube algo, de los 11,75 años a los 12,17. Son los doce años los que más se repiten entre los encuestados, con una zona de riesgo de los 11 a los 14 años. Por sexo, son las chicas quienes más lo han probado, un 59,6% del total de alumnos. Dentro de cada género, también sale un porcentaje mayor de féminas que han consumido tabaco frente a las que no: un 47,3% frente a un 52,7% precisamente. En el caso de los chicos el 32,4% asegura que lo ha probado, y el 67,6% dice que no.
¿Dónde y con quién fumaron por primera vez? La respuesta que más sale es que con los amigos y en la calle, aunque algunos señalan que con sus padres, hermanos, primos y otros familiares. Son la minoría. Si la cuestión se traslada al alcohol los datos del cuestionario son significativos, puesto que quienes lo han probado con familiares aumenta notablemente. El 29,7 señala incluso que con su padre o su madre -aparte del resto de la familia-, frente a los que dicen que fue con los amigos que suponen un 46%.
El 72,5% de los jóvenes contestan afirmativamente al consumo de alcohol, algo menos de lo que fijaban la hipótesis de inicio, que auguraban más del 75% como resultaba del informe de 2000. Son los adolescentes de la franja entre los 12 y los 14 años quienes se inician en el consumo de alcohol. Concretamente de los 765 sujetos de la muestra que reconocían su experiencia en este campo, el 98,9% la situaba antes de los 15 años. Se repiten los 13 años como la edad más nombrada y la media es de 12,27. Se produce, por tanto, de manera más precoz puesto que en el estudio anterior la media era de 13,54 y la moda -lo que más se repetía- de 14. De los que han probado el alcohol, un 13% decidieron no seguir consumiéndolo. De los que continúan un 11,4% lo hacen dos o tres veces al mes, es un 9,3 los que lo prueban una vez al mes.
Sobre la bebida alcohólica que toman y cuándo también cuestiona el estudio. La cerveza gana entre semana, aunque le siguen cerca los combinados -cubatas-. Los fines de semana, sin embargo, son estos últimos los que imperan. Alarma el consumo abusivo, ya que el 63,5% reconoce haber sufrido alguna vez una borrachera.
La comparación en el caso del cannabis con 2000 demuestra que ha habido un descenso en su consumo experimental: lo probaron entonces el 27%, mientras que ahora lo han hecho un 16,3%, de este total sólo el 9,3 continuaba fumándolo. La media de edad de inicio del consumo es de 13,72 años.
Uno de los factores de mayor riesgo para la introducción de los jóvenes en estas experiencias es la existencia en su grupo, pandilla, de alguna persona que consuma este tipo de sustancia.
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