San Fernando | María del Carmen Sánchez Guillén Una pintora de vocación

  • A Carmen Sánchez Guillén le gusta, sobre todo, pintar retratos, aunque han sido sus carteles para las cofradías lo que ha empezado a dar a conocer su obra en La Isla

Carmen Sánchez Guillén, junto a algunas obras suyas. Carmen Sánchez Guillén, junto a algunas obras suyas.

Carmen Sánchez Guillén, junto a algunas obras suyas. / Román Ríos (San Fernando)

De pequeña se dedicaba a pintarrajear las muñecas así que sus padres optaron por cambiar los regalos que le hacían por cuadernos, rotuladores, pinturas... A los seis años tuvo su primer caballete. Y prácticamente desde entonces tuvo claro que quería ser pintora. Así llegó a la Facultad de Bellas Artes de la capital hispalense para luego, en el último año de carrera, descubrir Italia con una beca Erasmus. El paraíso de los amantes del arte la sedujo hasta tal punto que, con la tinta del título de licenciada aún fresca, hizo las maletas y se instaló en Milán, donde cursó el primero de los tres másters que engrosan su currículum: gestión de bienes culturales, museografía y museología. Porque el patrimonio y su gestión es también otra de sus pasiones. Luego empezó a trabajar en Bolonia, en el departamento de diseño de una tienda de moda. Y así estuvo varios años hasta que la querencia le hizo regresar a España... Y a La Isla.

Carmen Sánchez Guillén acaba de cumplir los 33 años y su nombre se asocia, sobre todo, a la cartelería cofrade: el cartel del Corpus de 2017, el del 75 aniversario de la hermandad del Huerto y, más recientemente, el de las Glorias de 2019, una obra que protagonizada por la imagen de la Patrona, la Virgen del Carmen, y cargada de alegorías que no ha pasado desapercibida en las últimas semanas.

Claro que su quehacer artístico no se ciñe exlusivamente al ámbito de las hermandades y cofradías, aunque sí es una parcela en la que esta pintora isleña ha conseguido hacerse con un nombre propio gracias a una obra cada vez más valorada y respetada. Lo suyo, lo que la más le gusta pintar son los retratos. “Me considero fundamentalmente una retratista”, dice. Aunque no dice que no a nada, claro. De hecho, los encargos particulares que le llegan suelen más bien tirar por otra línea bastante diferente: son sobre todo, paisajes de La Isla. Hay así en las obras que salen de sus pinceles blancas azoteas, salinas, esteros, compuertas con el skyline de la ciudad al fondo... Ahora, de hecho, trabaja un en encargo de un lienzo panorámico de estas características que tiene dos metros de ancho, todo un desafío. 

A la pintura le dedica las horas que le permiten sus estudios –actualmente se prepara las oposiciones a Secundaria– pero, en realidad, siempre la tiene presente. Es su gran vocación. Y de eso uno no se escapa. De hecho, no tenía muy clara la idea de presentarse al concurso del cartel de las Glorias que este año había convocado el Consejo de Hermandades. "No quería hacerlo si no tenía una idea clara, una idea buena", explica. La primera convencida tenía que ser ella. Pero al final la vocación se impuso y mientras andaba dándole vueltas a la posibilidad de presentarso o no le vino a la cabeza el cartel que quería pintar. Un lienzo sencillo, en el que la Virgen del Carmen asume el protagonismo con absoluta naturalidad y con una sencillez que no está reñida con la majestuosidad. "Menos siempre es más", dice Carmen Sánchez Guillén mientras alude a uno de sus pintores de referencia, el academicista francés William-Adolphe Bouguereau para explicar el recurso de las alegorías que le sirvió para añadir a la obra a todas las hermandades de Gloria sin necesidad de sobrecargarlo y, sobre todo, manteniendo un perfecto equilibrio.

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