Pasado y presente de Bahía Sur

grandes superficies Vigésimo aniversario de las instalaciones isleñas

El centro comercial y de ocio cumple 20 años con la fidelidad de sus clientes, pero sufriendo la apertura de espacios similares · Compradores y empleados recuerdan y piensan en el futuro

1. Uno de los pasillos de las galerías comerciales de Bahía Sur, con clientes de todas las edades paseando el pasado jueves.  2. Una joven, con bolsas en el brazo y sus tickets de compra, espera para rellenar las tarjetas de participación para el sorteo de tarjetas regalo, una de las iniciativas preparadas por el centro comercial. 3. Un comprador habitual de esta gran superficie sale con su carro repleto de productos del supermercado. 4. Un grupo de mujeres, sentadas en la zona de la terraza que da a la Bahía. (fotos: elías pimentel)
1. Uno de los pasillos de las galerías comerciales de Bahía Sur, con clientes de todas las edades paseando el pasado jueves. 2. Una joven, con bolsas en el brazo y sus tickets de compra, espera para rellenar las tarjetas de participación para el sorteo de tarjetas regalo, una de las iniciativas preparadas por el centro comercial. 3. Un comprador habitual de esta gran superficie sale con su carro repleto de productos del supermercado. 4. Un grupo de mujeres, sentadas en la zona de la terraza que da a la Bahía. (fotos: elías pimentel)
Amaya Lanceta / San Fernando

27 de mayo 2012 - 01:00

¿Recuerdan el impacto que supuso la apertura de un centro comercial como Bahía Sur? No había una superficie de esas características y de esas dimensiones, por supuesto, en la Bahía. Un lugar que aunaba comercio, deportes, hostelería e incluso un establecimento hotelero. De esa apuesta inicial queda la esencia, por supuesto la actividad y las instalaciones. Pero la imagen ha cambiado, poco a poco se ha renovado, en varias ocasiones, intentando encontrar la fórmula perfecta, no siempre con éxito pero sin dejar de tener esperanza y sin frenar la inversión. Carrefour, por ejemplo, era Pryca, como muchas personas mayores siguen llamando a este supermercado. No había tantas tiendas. Eran otros tiempos, también había una crisis, menor, y sin embargo la superó. Ahí continúa, ya con 20 años. Mejor para algunas personas, peor para otros, mejorable para todos. Como todo.

Bahía Sur tiene escenarios distintos desde los que atraer al cliente. Desde luego, está la zona deportiva, con un gran número de usuarios habituales, otros esporádicos y algunos clubes que la utilizan para entrenar. Marta ha dejado el coche en el aparcamiento y sube la cuesta para acceder a la piscina. Lleva un año como usuaria. "Es una piscina pequeña, donde mucha gente hace pie más o menos, así que es fácil para las clases para embarazadas, para niños y para bebés a los que acompañan sus padres. Lo peor es el frío, en los vestuarios y en la piscina. Hasta que no has nadado un rato no entras en calor", cuenta. Pero su experiencia en estas instalaciones van más allá. "El baloncesto se trasladó del pabellón del Parque cuando abrieron. "Corríamos en las pistas de atletismo, entrenábamos en la cancha e íbamos al gimnasio", recuerda.

Su memoria se remonta a la época adolescente, cuando en la discoteca que había por entonces en esta superficie organizó un cotillón de fin de año. "Era la novedad, todo el mundo fue allí. Había también una discoteca light. Hubo un karaoke". Pero por alguna razón ese tipo de establecimiento no cuajó.

El tema del ocio, sin embargo, parece la asignatura pendiente del centro comercial. Es la opinión de algunos de los clientes consultados. Algunos salían con el carro de la compra. Otros cargaban con las bolsas de distintas tiendas por los pasillos. Otro grupo disfrutaba del buen tiempo en las mesas de los establecimientos hosteleros, fuera en el paseo marítimo. María José Macías, Inmaculada Macías, María Román, Ángeles Rodas se reúnen diariamente en este área comercial de San Fernando, por eso lo conocen bien. Hace falta un cine, fue una pena que cerraran el que había; unos recreativos, una bolera o una discoteca, consideran. "Los niños se van haciendo mayores y ya no quieren venir, pero nosotras sí", comentan, mientras señalan que la zona que da a la Bahía es una maravilla, aunque los locales existentes deberían apostar más por esta parte del negocio. "Unas sombrillas no vendrían mal ahora que hace más calor", sonríen mientras la sombra les viene del pequeño tiovivo que pronto ya no estará. "En su lugar podrían poner un quiosco de algo, de pescaíto, de patatas fritas, algo que haga que la gente salga hasta aquí".

Es una de sus propuestas. Inmaculada ha sido la última en llegar. Viene de recoger a su hija en la piscina, "y ahora voy a la óptica", explica. Es una de las ventajas: la comodidad que supone tener distintos servicios a mano, aparcando sin problemas a unos pasos. Antonio Luque y Antonia Carmona lo confirman. Empujan el carro de la compra de camino al coche. "Venimos a comprar todas las semanas, no una vez al mes, sino cuando nos hace falta. Es más, a veces nos acercamos hasta dos veces", señalan estos vecinos de San Fernando, que reconocen que no cambian su ritmo de compra cuando llegan las campañas de navidad o de rebajas.

¿Qué significó para San Fernando su apertura? Fue un hito importante, responde Antonio, aunque seguro que hizo que el pequeño comerciante se resintiera. Pero es que tiene de todo y se aparca fácil, insiste. Mientras en el plano comercial esta pareja es usuaria habitual, no lo es tanto de la parte de ocio o restauración. Tampoco lo es Encarnación Cebada, de cuyo brazo cuelgan algunas bolsas de las tiendas de ropa. Ha venido, junto con Sara Rodríguez, del Río San Pedro. Ella sí que conoce algo más la parte no comercial: "Le falta algún que otro restaurante o bar, también alguna tienda". En general, sin embargo, se sienten contentas con la oferta disponible. "Hay mucha propuesta para la gente que viste con ropa joven".

Quienes han tenido un lugar privilegiado para observar, e incluso sentir, la evolución de Bahía Sur son sus empleados. Algunos llevan desde el principio allí, como Rosalia Montero, que exclama: "¡No tiene ni punto de comparación!". Eso sí, considera que en la actualidad al público hay que atraerlo más que antes. Manuel Cortejosa asegura que la galería interior de restauración está mejor que donde está el establecimiento donde él trabaja, en la galería exterior. Su compañero Manuel López también es de la opinión de que en la otra parte los padres pueden ir con sus hijos, dejarlos jugar y disfrutar de la oferta gastronómica. María Luisa Ares cree que falta un área donde dejar a los pequeños para que los progenitores compren con tranquilidad.

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