Marruecos y La Isla unidos por el surf más solidario

La Escuela de Surf Camposoto ayuda llevando trajes y tablas de segunda mano a una asociación marroquí que trabaja con niños

Foto de familia tras la clase que la Escuela de Surf Camposoto dio a los niños de Yallah Surf, en Marruecos.
Foto de familia tras la clase que la Escuela de Surf Camposoto dio a los niños de Yallah Surf, en Marruecos.
Amaya Lanceta San Fernando

17 de abril 2016 - 01:00

"He hecho muchos viajes de surfing, pero éste ha sido el mejor". No duda en realizar esta afirmación Antonio Conesa, de la Escuela de Surf Camposoto, que junto a su socio Fernando Porras y Alfonso Vázquez realizaron un viaje al sur de Marruecos a principios de año para llevar todo el material que habían recogido para la asociación Yallah Surf. El surf de La Isla y la solidaridad volvían a darse la mano una vez más, en una experiencia que ha quedado además plasmada en el documental que Vázquez ha realizado y que hoy, durante la jornada de limpieza de la playa y convivencia organizada por el club Campoloco, será mostrado a todos los participantes.

Todo comenzó cuando Fernando y Antonio planearon un viaje a Marruecos para surfear la famosa ola de Anchor Point, emblemática para los surfistas. Finalmente a Fernando le acompañó su novia. "Allí vio que los jóvenes que surfeaban usaban tablas y trajes rotos. Tenían una especie de mini escuela donde enseñaban a los niños, que también tenían que conformarse con ese material deteriorado y se dio cuenta de que había que echarles una mano", explica Conesa. Así que a la vuelta ambos se plantearon la posibilidad de recopilar material que a otros practicantes de este deporte les sobraba o habían dejado de usar: antiguas tablas y trajes de neopreno, esencialmente. "Normalmente cuando vas a estos sitios y conectas con alguien de allí sueles dejarles la sudadera, las zapatillas...", reconoce Antonio.

El contacto con el lugar, una zona situada a unos 15 kilómetros de Agadir, lo tenían: Youssef, que junto a Awnar pretendían buscarse un medio de vida, pero especialmente ayudar a los niños a practicar surf. Al principio barajaron la posibilidad de mandarlo, pero el coste era excesivo así que optaron por que lo llevarían ellos mismos, pero eso suponía también un gasto elevado. "Nos pusimos en contacto con Maite Lebrero, la concejala de Deportes, y nos propuso que realizaramos un taller de surf para niños con menos recursos de la ciudad. Se organizó el curso y el dinero que nos pagaron lo guardamos para el viaje", narra sobre todos los pasos que fueron dando para lograr este objetivo solidario.

En la entrega de material colaboró esencialmente gente de La Isla, a los que encontraban en la playa y les pedían que buscaran esos trajes o elementos que no usaran, incluso tablas. "Ha sido fácil porque puse una caja grande en Kalima [su tienda de surf] para que quienes tuvieran algo lo llevaran directamente allí. Incluso algunos no llegaron a tiempo y hay quien sigue preguntando si aún lo necesitamos. También colaboró una de las marcas con trajes de otros años", señala Antonio, que emprendió el camino con Fernando Porras en una furgoneta repleta de cosas en el mes de enero. Llevaban entre 15 y 20 tablas y unos 50 o 60 neoprenos, "así que imagina la sorpresa de ellos cuando se encontraron en el salón de la casa que alquilamos todo el material". "Se sorprendieron y se les saltaban las lágrimas", desvela.

No sólo eso Antonio y Fernando pudieron disfrutar además de una clase con los niños -en torno a una veintena- a los que la asociación Yallah Surf atiende gracias a que cuentan con lo necesario para ello. "Youssef vivía en una casa con un local comercial abajo sin adecentar. Ahora están trabajando ellos mismos para acondicionarlo y poner allí la sede de la entidad. Tienen un logotipo y nos han mandado fotografías de cómo está quedando", detalla.

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