Fiesta

Juan Rivero y su pregón de Melkart: puro Carnaval sin despedida

  • Rivero realiza su pregón como el dios fenicio que descubrió la púrpura de la cañaílla tirando de humor, sin olvidar el pasado y a la cantera

Juan Rivero como dios Melkart en su pregón de despedida del Carnaval. Juan Rivero  como dios Melkart en su pregón de despedida del Carnaval.

Juan Rivero como dios Melkart en su pregón de despedida del Carnaval. / Román Ríos

"Juan Rivero es un autor innagotable de Carnaval", decía el presentador de la cita, el primer pregón del dios Melkart, con el que La Isla daba simbólicamente su adiós a esta fiesta. No le falta razón, Rivero empezó en 1963 y tuvo grandes éxitos con los mayores –como el primer premio de chirigota en el concurso ya unificado con 'Los tontos no se separan'–, y ahora se dedica a la cantera, a los que se ha consagrado para siempre. Por eso es pasado, presente y futuro. Ayer por un ratito, eso sí, fue dios Merkart, un dios "fenicio, que no feísimo", advertía para despertar las risas.

A partir de ahí en su presentación como pregonero y como Rivero, el autor isleño tiraría del juego de palabras: su mujer Mercadona, sus nietos Mercadino y Mercacentro, su hija Mercamadrid, para presentar a la familia inventada. Pero no pudo dejar de mencionar a sus diez hijos y a su mujer, Carmela.

Fueron unos comienzos en los que incluso hizo cierta crítica sobre la ciudad: tras ordenarle Hércules que abandonara la ciudad en 15 días dejándola tal y como la encontró, detrás de él dejaba "2 millones de ratas, 200.000 cucarachas y un montón de moscas pegadas en la pared". "Una limpieza que a Hércules no le gustó ná, de ná, de ná", reconocía.

'La que estáis formando, chiquillo', durante su actuación en el pregón de Rivero. 'La que estáis formando, chiquillo', durante su actuación en el pregón de Rivero.

'La que estáis formando, chiquillo', durante su actuación en el pregón de Rivero. / Román Ríos

Tras estas primeras líneas pronunciadas por Melkart, no podía dejar de tener protagonismo la cantera, con la chirigota 'La que estáis formando, chiquillo' que en su primer pasodoble mencionó las dificultades de la cantera pero también la satisfacción de cantar con sus amigos. La playa de Camposoto, "estos paisajes hay que valorarlos", fue el tema de la segunda copla.

Les siguieron sobre el escenario los pupilos de Rivero, "¡Que pasen!", daba su consentimiento cuando el presentador del pregón anunciaba a 'Los de la cantera'. Su actuación sobre las tablas animó aún más a los presentes, al pedir su implicación del público para cantar y hacer los movimientos del estribillo, incluso subiendo a una de las madres en uno, a unos chavales en otro y a la colombina y su corte en la tercera ocasión.

"Quién me iba a mí a decir/ que con canas en el pelo/ dios pondría en mi camino/a estos grandes chirigoteros?/ A estos niños deportistas,/ deportistas de los buenos./ A estos niños que para el Carnaval/ yo he vuelto a nacer de nuevo./ Quisiera vivir 100 años/ entre marismas y esteros/ rodeado de estos niños/ que son el futuro que espero/ para que el Carnaval de La Isla/ vuelva a resurgir de nuevo./ Quisiera vivir 100 años/ pero son quimeras de abuelo. /Son mis ganas de seguir/ enseñando a estos polluelos./ Quisiera vivir 100 años,/ pero si a tanto no llego, /allí donde yo me encuentre,/ con levante o con poniente,/ siempre estaré pendiente/ de estos grandes chirigoteros", recitaba ante el aplauso y los olés del público y la alegría de los chicos.

Componentes de la chirigota 'Los de la cantera', de Juan Rivero, observan el pregón junto al público. Componentes de la chirigota 'Los de la cantera', de Juan Rivero, observan el pregón junto al público.

Componentes de la chirigota 'Los de la cantera', de Juan Rivero, observan el pregón junto al público. / Román Ríos

Vestido como un dios, con túnica blanca y palla tostada, con adornos dorados, una especie de mitra como tocado y una vara terminada en una cañaílla dorada, Rivero hacía referencia a la leyenda del dios Melkart como descubridor de la púrpura "del corazón de la cañaílla". Su experimento, sin embargo, confesó el pregonero, quedó en "boniato". También aprovechó para sacar a uno de sus nietos, Mercacentro, que le acompañó en una de las partes de la intervención.

Al escenario subiría también el Shuster con su chirigota 'El sábado me lo trago enterito y el domingo me lo repito', que recordó letras del pasado; antes de que Rivero tirara, "el que la coja pa’ él", la llave con la que debería haber cerrado el Carnaval y cantar su último cuplé: al Real Madrid.

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