Juan Mena | Publicación de la novela' Vete a Madrid' La ingenuidad de la niñez zarandeada por el conocimiento

  • El escritor isleño presenta una novela biográfica en la que cuenta su primer interés por la literatura en La Isla de los años 50 y 60

El escritor Juan Mena.

El escritor Juan Mena. / Román Ríos

"Cuando alguien salía con amor a la literatura, a la pintura, te decían vete a Madrid, que aquí no haces nada". Por eso Vete a Madrid es el título escogido por el escritor Juan Mena para su nueva novela que, ambientada en La Isla de los años 50 y 60, cuenta la evolución de un niño con inquietudes literarias hasta los 21 años, la mayoría de edad en aquella época. Su presentación estaba prevista para el mes de marzo pero se suspendió. Pero ya puede adquirirse en librería Bozano en San Fernando.

Cántigo es el protagonista de esta historia que refleja la experiencia y las sensaciones del autor a través del encuentro con personas de distinta condición social y cultural que van provocando su progreso y la evolución de su vocación literaria. "A veces el personaje habla, cuando reflexiona o medita, pero es un narrador quien lleva adelante la historia", detalla el escritor, que plantea una saga de hasta seis libros, este incluido, sobre su despertar y desarrollo literario, la terminación de sus estudios y la consecución de sus propósitos en las letras.

En Vete a Madrid Juan Mena retrata –sin intenciones históricas– una ciudad de fuertes influencias militares y eclesiásticas, "muy de clases", donde estaba muy marcado la división de clase religiosa, militar y civil. Clasista en definitiva. En ese contexto, las inquietudes artísticas no tenían cabida y "las personas que me influyen, los profesores con los que coincidí, me lo dicen en la novela", comenta.

"La ciudad ha sido La Isla de Capitanía, de Los Eucaliptos... y está La Isla del Carmen, donde yo viví y que está en el plano situacional de la novela, con sus gentes y sus costumbres", comenta el autor. Sobre él, proyecta un plano superior, el cultural, por el contacto con personas con más bagaje de este índole, que le van suponiendo un progreso. No serán las únicas personas que le influyen porque tiene relación también con otro tipo, "gente de cada día", que no tienen vinculación con ese ambiente cultural. Son amistades y personajes heterogéneos, que no pertenecen a la misma posición social, unos intelectuales, religiosos o no, amigos o profesores. "Yo estoy entre unos y otros", reconoce sobre esa lucha por resguardar "mis sensibilidades de jovencito, mi fe ingenua frente a la artillería que supone saber cosas que uno no sabía, y que estos señores me filtran en las conversaciones que tienen entre sí y en las que soy partícipe". Esa fe, advierte, se ve afectada, "zarandeada por nuevos conocimientos". "Ese es el drama: uno se va haciendo, pasa de adolescente a adulto y ese tránsito está jalonado por experiencias que se van acumulando y modificando mi visión genuina y la emoción ingenua que tenía al principio del mundo que me rodeaba, de la fe, de la cultura", asume Juan.

Lector de tebeos de aventuras en su niñez, el escritor descubre una revista femenina con una poesía de autores consagrados en las páginas centrales que captó su atención y le llevó a escribir poesía. "Nadie me enseñó. Algunos amigos me dejaban libros para leer y formarme y conseguí progresar, conseguir mi propósito y publicar los primeros poemas".

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