Entrevista a José Manuel Revuelta Soba

"Que una persona pueda vivir con el corazón de otra es alucinante"

  • Fue uno de los pioneros en realizar trasplantes de corazón en España 

  • Hoy, el isleño José Manuel Revuelta Soba regresa a San Fernando para recordar esta aventura "impactante" 

José Manuel Revuelta Soba, fotografiado ayer en La Isla. José Manuel Revuelta Soba, fotografiado ayer en La Isla.

José Manuel Revuelta Soba, fotografiado ayer en La Isla. / Román Ríos (San Fernando)

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La suerte de miles de corazones ha estado en manos de este isleño, que anota además en su currículum la friolera de haber llevado a cabo más de un centenar de trasplantes a lo largo de su carrera. Para que se hagan una idea de lo que supone, en España se practican unas 300 intervenciones anuales de este tipo. Aún así, este veterano especialista en cirugía cardiovascular admite que sigue maravillándose de una proeza que equipara a la llegada del hombre a la luna. Claro que a la luna –bromea– solo han llegado 12 hombres en la historia mientras que los trasplantes de corazón han conseguido salvar la vida en las últimas décadas a miles y miles de personas. Por dar una cifra, en el año 2017 se realizaron en todo el mundo 7.626 intervenciones. Y en España, en los últimos cinco años se han llevado a cabo 1.398 trasplantes de corazón.

José Manuel Revuelta Soba, el isleño que salió de San Fernando para estudiar las cosas del corazón pero para el que regresar con cierta periodicidad sigue siendo una necesidad biológica, estuvo en esta aventura desde el principio. De hecho, apenas unos meses después de que en 1967 Christiaan Barnard saltara a la fama tras realizar el primer trasplante en Ciudad del Cabo tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente en Barcelona, donde por aquel entonces estaba estudiando la especialidad. De él y de su hermano Marius pudo aprender directamente la técnica que abría a la cirugía cardiovascular un nuevo mundo. Aquel encuentro le marcó.

"En España sobran unidades de trasplantes. Hay demasiadas"

Por aquel entonces, Cristóbal Martínez Bordiú, el marqués de Villaverde, llevó a cabo el que se considera el primer trasplante de corazón en España. El paciente solo consiguió vivir unas horas. Habría que esperar todavía casi 20 años –hasta el descubrimiento casual de la ciclosporina, que permitió rebajar la elevada tasa de mortalidad al combatir el rechazo– para que los trasplantes fueran una realidad.

Y allí estaba este cañaílla, al frente del servicio de cirugía cardiovascular del hospital universitario de Valdecilla (Santander), que fue uno de los cuatro centros pioneros en los trasplantes de corazón allá por 1984. "Cambió todo", resume ahora que se acaban de cumplir 50 años del hito que marcó Barnard. Esta tarde hablará de ello en la Academia de San Romualdo. A las 19.30 horas ofrecerá una conferencia en el centro de congresos Cortes de la Real Isla de León (Real, 83) en la que el catedrático de Cirugía y profesor emérito de la Universidad de Cantabria repasará el camino recorrido en este medio siglo y analizará los retos del futuro. Vivir con corazón ajeno, 50 años de investigación biomédica será el título de la ponencia.

"Realmente es una aventura impactante y muy hermosa. Hay muchísimo trabajo en estos 50 años, muchísimos investigadores a nivel mundial, muchísima investigación biomédica, en farmacología, muchísimos avances...", sostiene. Y, por supuesto, hay todavía numerosos retos por afrontar de cara al futuro: nueva farmacología, la mejora de la calidad de vida del trasplantado, el corazón artificial permanente "que ya se hace pero que es tremendamente costoso", las investigaciones en torno a los corazones sintéticos, la obtención del órgano para la donación "ya en parada"... Hay todavía numerosos campos por investigar.

A pesar de ser un experto en la materia y de llevar más de un centenar de trasplantes a sus espaldas, José Manuel Revuelta Soba sigue todavía emocionándose cuando habla de los trasplantes. "El hecho de que el corazón de una persona pueda volver a latir en el cuerpo de otra, que una persona pueda vivir con el corazón de otra, es algo alucinante", reconoce. "Es hermoso y un privilegio poder ser partícipe de prolongar la vida de una persona por el regalo de un corazón ajeno".

"Parece que si haces trasplantes eres bueno y, si no los haces, no. Pero no es así"

España –afirma este pionero en los trasplantes de corazón– no lo ha hecho nada mal. "Hemos sido líderes mundiales durante 26 años consecutivos en trasplantes y en donantes", recuerda orgulloso. Ahora bien, en su opinión –y reconoce que se trata de una propuesta polémica– sobran unidades de trasplantes de corazón en España. "Existen 18. Solo Madrid y Barcelona, por ejemplo, tienen ocho centros trasplantadores. Eso supone que la media de trasplantes que realiza cada unidad es de 17 al año, menos de dos al mes. E internacionalmente, para que estas unidades puedan estar preparadas verdaderamente, se recomienda realizar como mínimo 24 intervenciones al año", expone. Esto –insiste– solo ocurre en España, es el único país en el que existen tantas unidades. El resto ha tendido a concentrarlas. "Aunque Andalucía –afirma– lo ha hecho bien: solo tiene dos, en Sevilla y Córdoba".

"Parece que si haces trasplantes eres muy bueno y, si no los haces, no. Y no es así. Eso no es verdad: las unidades no son mejores o peores por el hecho de hacer trasplantes. En Cádiz, por ejemplo, existe un servicio de cirugía cardíaca estupendo, que sería perfectamente capaz de hacer trasplantes aunque estos se hacen en Sevilla. Lo que no es normal es hacer un trasplante cada dos meses, que es algo que ocurre en algunos centros", sostiene.

Otra de las cuestiones que se empieza a notar en la actualidad es cierto desequilibrio entre el número de trasplantes de corazón y los donantes, algo –explica– que es completamente normal: de un lado, cada vez vivimos más y resulta más probable sufrir problemas cardíacos y, de otro, la tasa de mortalidad por accidentes de tráfico o similares, especialmente entre los más jóvenes, se ha reducido. "Aumenta la demanda y disminuye la oferta", apunta. Eso incide en esos retos de futuro como el corazón artificial o sintético.

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