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una nueva cita de la academia de san romualdo

El isleño que se emociona con el corazón

  • José Manuel Revuelta Soba regresará el martes a San Fernando para hablar de sus últimas investigaciones en la Unidad de Ingeniería de Biomateriales de la Universidad de Cantabria

El doctor Revuelta Soba posa en la plaza del Rey, en una imagen de archivo.

El doctor Revuelta Soba posa en la plaza del Rey, en una imagen de archivo. / rioja

Lleva 40 años investigando el corazón. Y todavía se emociona con cada nuevo descubrimiento. El cuerpo humano -dice- es todavía un misterio, como explorar el universo, las galaxias, lo desconocido... Precisamente, de eso van sus últimos estudios, de una relación cada vez más sorprendente entre las estructuras del macrocosmos -las galaxias, la estrellas- y las propias del microcosmos, nuestro cuerpo. "Hay similitudes sorprendentes", afirma categóricamente José Manuel Revuelta Soba, catedrático de Cirugía, profesor emérito de la Universidad de Cantabria y, actualmente, codirector de la Unidad de Ingeniería de Biomateriales de dicha universidad. "El mismo corazón tiene una estructura espiroidal, como los huracanes o las galaxias. Tiene que ser así porque es la manera de que mantenga la presión sin descanso, contrayéndose más de 100.000 veces al día", expone.

Este isleño regresará el próximo martes a San Fernando para hablar, precisamente, de esas asombrosas investigaciones que se trae entre manos, en las que interviene un equipo multidisciplinar en el que participan, además de cirujanos cardiovasculares, anatomistas, ingenieros, matemáticos, físicos, biólogos moleculares... Cerca de 20 especialistas de primera que integran la Unidad de Ingeniería de Biomateriales que ha puesto en marcha la Universidad de Cantabria y cuyos resultados, que ya han empezado a publicarse, están causando un gran impacto en la comunidad científica internacional. La conferencia -titulada La emoción de descubrir en el interior del corazón y organizada por la Academia de San Romualdo- tendrá lugar en las instalaciones municipales del centro de congresos a partir de las 19.30 horas.

Aunque el punto de partida de todo esto se remonta casi 40 años atrás en el tiempo, cuando José Manuel Revuelta Soba, durante su estancia en la Universidad de Baylor (Houston), empezó a desarrollar intervenciones quirúrgicas originales para sustituir las cuerdas tendinosas de la válvula mitral con hilos de politetrafluoretileno, más conocido como GoreTex, un tejido artificial especialmente resistente que se utiliza en la fabricación de alguna ropa y de calzado deportivo. "Son como las jarcias de un barco", dice al referirse a estas cuerdas tendinosas que han sido objeto de una de las principales líneas de investigación que ha desarrollado a lo largo de su carrera. "Tienen que estar perfectamente organizadas para que mantengan la válvula competente y a pesar de su aparente fragilidad -tan solo tienen un milímetro de grosor- tienen una gran resistencia, más que el acero o el hormigón. ¡Tenemos estructuras biológicas que son así de resistentes!", explica fascinado este reconocido cirujano cardiovascular nacido en La Isla.

Ahora, a partir de esos estudios, se está empezando a estudiar las estructuras del corazón humano como nunca hasta ahora se había hecho, "con aparatos que hasta ahora solo utilizaban ingenieros para las grandes estructuras, la construcción de puentes, edificios...". "Estamos aplicando una tecnología que hasta ahora nadie ha utilizado en el mundo para estudiar el corazón. Es como meterte en una estructura, dentro de un túnel en el que empiezas a ver cosas que no se han visto nunca", cuenta Revuelta Soba, convencido, después de ver y analizar las imágenes, de esa relación basada en la geometría fractal que existe entre el macrocosmos y el microcosmos, que seríamos nosotros.

De ahí que este isleño, que sigue asombrándose y emocionándose con el corazón, subraye también la importancia de la investigación. "La investigación -apunta- es la que nos protege y nos hace libres. Los grandes pueblos son aquellos que protegen la investigación. Y, sin duda, para sobrevivir, es necesario investigar. Investigar nos hace más curiosos, aunque también más humilde: queda tanto por descubrir", afirma.

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