Francisco Jesús Diéguez Oliva | Coronel del CEFOT-2 de Camposoto "Para ser buen soldado hace falta vocación"

  • Está al mando del Centro de Formación de Camposoto donde se forman a los futuros profesionales del Ejército

  • Su misión es convertir a los jóvenes que llegan en buenos soldados

El coronel director del CEFOT-2 de Camposot, Francisco Jesús Diéguez Oliva, junto a la réplica del cuadro 'El aprendiz de soldado'. El coronel director del CEFOT-2 de Camposot, Francisco Jesús Diéguez Oliva, junto a la réplica del cuadro 'El aprendiz de soldado'.

El coronel director del CEFOT-2 de Camposot, Francisco Jesús Diéguez Oliva, junto a la réplica del cuadro 'El aprendiz de soldado'. / Román Ríos (San Fernando)

Colgó el cuadro en su oficina nada más asumir el mando del Centro de Formación de Tropa número dos (CEFOT-2) del acuartelamiento de Camposoto en el pasado mes de abril. El aprendiz de soldado, el lienzo de Antonio Colmeiro en el que unos veteranos de los tercios examinan a un joven aspirante, viene a representar el trabajo que llevan a cabo en estas instalaciones militares de La Isla. Por eso le gusta. "En el porte del joven, en la mirada decidida que dirige a los veteranos, se ve claramente que va a ser soldado”, explica el coronel Francisco Jesús Diéguez Oliva. Así, en cierto modo, son también los jóvenes que se forman en el CEFOT de San Fernando, donde tienen una misión muy especial: convertirlos en soldados.

¿Cómo se afronta la responsabilidad de formar a un futuro soldado del Ejército?

Si ha hecho el servicio militar seguro que recuerda a su instructor. Nadie que de una u otra forma haya pasado por las Fuerzas Armadas se olvida de sus instructores. Es algo que siempre se recuerda. Aquí somos muy conscientes de ese papel que tenemos a la hora de transmitir la imagen y los valores del Ejército a estos jóvenes y lo hacemos además con mucho entusiasmo, es un trabajo a corto plazo y el resultado se ve pronto. Por eso es también muy gratificante ver la evolución de esos jóvenes que vienen de la calle y a las pocas semanas se convierten en auténticos soldados.

¿Y cómo son estos jóvenes que quieren ser profesionales de las Fuerzas Armadas?

Si le digo la verdad, es algo que me ha sorprendido desde que llegué aquí porque hay de todo. Hay un porcentaje significativo de alumnos con carreras ya terminadas. Algunos ingresan con la intención de promocionar, recurren a esta vía de acceso para hacer carrera. Pero otros, simplemente, lo hacen porque les gusta el Ejército. El nivel es alto, casi todos tienen el Bachillerato terminado o vienen de un Grado Medio. En este ciclo hay también unas 110 mujeres –de un total de unos 980 aspirantes– y es un porcentaje que aquí no suele variar mucho. Su actitud, por lo general, es la de alguien que quiere ser soldado, si bien es cierto que a comienzos de cada ciclo suelen registrarse algunas bajas, bien porque se dan cuenta de que esto no es lo que esperaban o bien porque prefieren esperar a otra convocatoria para asegurarse el destino a la unidad a la que quieren ir... En este ciclo, estas bajas han sido de un 9%. Si se producen durante las primeras dos semanas, en las que llevamos a cabo lo que llamamos el periodo de orientación y adaptación a la vida militar, puede reponerse la plaza con otro aspirante.

¿Cuáles son los objetivos que os marcáis en el CEFOT cuando llega un nuevo ciclo de aspirantes?

El objetivo es que de aquí salga un buen soldado para la unidad a la que vaya. Lo que hacemos es proporcionarle a las distintas unidades del Ejército un soldado con unos conocimientos básicos, con una preparación física y moral, que les permita adaptarse rápidamene y afrontar luego sin problemas la vida en esos destinos en los que va a convivir con otros profesionales que llevan más años. Las pruebas son duras, para que el alumno vea luego que es capaz de superar retos y de adaptarse. De aquí sale un soldado con una buena preparación física, que ha hecho en las maniobras marchas de 25 kilómetros con equipos de 20 kilos, con una base de tiro buena y con los valores y la ética del Ejército interiorizados.

"De aquí sale un soldado con buena preparación física, una base de tiro buena y los valores y la ética del Ejército interiorizados"

¿Qué diría que hace falta para ser un buen soldado?

Vocación. Esta profesión es de vocación. Y si tienes vocación pones de tu parte, te adaptas, mejoras físicamente, te superas... No es como cualquier otro trabajo, hace falta vocación.

Ha cambiado la sociedad y han cambiado las Fuerzas Armadas, ¿pero en qué medida lo ha hecho la formación de los soldados?

Pues ha cambiado totalmente. Ahora, por ejemplo, se está trabajando en una aplicación que permitirá a los alumnos conectarse a través del teléfono móvil al campus virtual de la Defensa, desde donde tendrá acceso a todos los contenidos y materias para que las pueda tener siempre a mano. Hay planes de estudios, objetivos que los soldados tiene que cumplir. Y tenemos un jefe de estudios, un secretario de estudios, departamentos, todos los profesores tienen el curso de actitud básica pedagógica, tenemos un gabinete de orientación psicológica para ayudar a los alumnos... Defensa incluso quiere convalidar su paso por el Ejército a una titulación de Grado Medio (en dos años) que el alumno puede llegar a obtener. Claro que siempre sin perder el norte, porque aquí lo que hacemos es formar a soldados, pero no deja de ser una escuela: con sus clases, sus horarios, sus tiempos de estudio...

Ahora mismo se está formando uno de los ciclos más numerosos que se ha recibido, ¿qué previsiones hay para el próximo año?

Las plazas forman parte de la oferta pública que saca el Gobierno y hasta que no lo haga no lo sabemos con exactitud, pero las previsiones para este centro de formación siguen siendo bastante buenas.

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