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Música

Concierto en Bahía Sound: Buika despierta su lado animal

  • La cantante mallorquina muestra sus múltiples caras con su voz, sus letras y de ella misma 

Buika, durante el concierto en el Bahía Sound.

Buika, durante el concierto en el Bahía Sound. / Jesús Marín

"Porque yo me lo merezco", canta Buika al público del Bahía Sound en el ocaso de su concierto en San Fernando. Y tiene razón. Cerca de los 50, "me niego a volver a sentirme culpable", se confiesa a los asistentes para mostrar todas sus caras de mujer. Sincera. Mentirosa. Perdedora. Luchadora. Atormentada. Apasionada. Errática. Tranquila. Y sobre todo libre, que le hace ser todo lo demás y saber reconocerlo sin remordimientos. "¿Estoy como una puta cabra? Pues, sí". Y, ¿qué?

A todas esas mujeres, que están dentro de ella, canta Concha Buika, a la que no le importan los errores. A veces tienen en las manos las riendas de su vida, a veces las pierden. A todas presta su voz durante la noche que empieza el público con mesura, pero que se enciende con el derroche de la artista y sus músicos. Desde el primer momento, por el contrario, Buika se desgarra. En el primer tema mientras entona "ámame mucho que así amo yo". En el segundo, mientras se escucha "frente a las olas del mar y bajo las estrellas hoy yo sueño con ella, yo sueño con ella". Comienza fuerte la cantante mallorquina que enseña su torrente de voz, un desgarro contenido y pura interpretación. Vive la letra, igual que todas.

Hay aplausos, pero también risas, porque, cómica, duda al recordar el título de esa segunda canción hasta mirar hacia atrás a sus acompañantes, "¡madre mía!". No duda en reconocer que está basada en hechos verídicos, una historia real de "una época turbia de mi vida". "Ahora estoy de moda. Antes, no", ironiza sobre las vueltas que da la vida.

No es verdad el cuento de No quiero volver –"no me arrepiento de haber sido prisionera de tu hermosura"–, ella volvió, pero la envuelve en una verdad llena de quejíos y sentir. Ese sentimiento continúa en Mentirosa, que disfraza su triste mensaje a ritmo de rumba, que llevan a los asistente a aplaudir con ganas y proferir los primeros vítores.

Concha defiende en su vida que en la ofensa "el puñal lo afilas tú" si el otro logra su objetivo, por eso canta a "un pez que solo nada, que nada solo" al que quiere parecerse porque "ya solo oigo de dentro hacia fuera". Pero también se lamenta más tarde por "para qué me enseñaste a vivir tan a lo grande", en uno de esos reversos, esta vez de mujer atormentada.

Buika no canta flamenco, pero deja patente el prodigio de su garganta para crear esos sonidos. Porque su voz suena a jazz, soul, copla y lo que le echen, o más bien lo que le dé la gana. Como cuando sabe que tiene un tiempo marcado de concierto, pero está a gusto y pasa de hacer caso. Pero cumplidora asume lo pactado. Brinda para el recuerdo su personal La Salvaora, una singular Mi niña Lola, que le proponen desde el público y acepta encantada, o Santa Lucía, con la que amaga porque quiere cantar por bulerías, suavitas, no en vano es una "afrigitana de corazón". También es mexicana, mallorquina, de Calzadilla, "extremeña", y de Cádiz. "Aquí me siento una leona, una tigresa, salvaje, Esta tierra me despierta mi lado más animal".

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