Comienza la demolición del Mercado de la Paz tras más de 20 años sin uso
San Fernando
El ruinoso estado del edificio preocupaba cada vez más
La actuación, recogida en un convenio urbanístico de 2004, permitirá avanzar en la apertura de un nuevo vial en la zona
Tenía los días contados desde 2004 pero, aún así, su demolición ha pillado por sorpresa a La Isla y, especialmente, a los vecinos de esta zona próxima a la Pastora. El Mercado de la Paz -que no dejaba de ser un símbolo- ya es historia, solo una montaña de escombros.
El lunes, sin previo aviso, empezaron las tareas de derribo del edificio municipal que llevaba 22 años sin uso alguno y cuyo ruinoso estado, del que hace tiempo advertían incluso los técnicos de Urbanismo, preocupaba cada vez más. Tanto que, hace unas semanas, se lanzó desde el Ayuntamiento una orden de ejecución para que se acometiera definitivamente la demolición del viejo mercado, como la concejala de Desarrollo Urbano, Claudia Márquez, anunció en el último pleno ordinario a raíz de una moción del PP que insistía en esta y otras carencias que acumulaba el barrio de la Pastora.
El Mercado de la Paz cerró sus puertas definitivamente en marzo de 1996 tras una trayectoria de 31 años, si bien desde años antes apenas registraba actividad. A finales de los años 90 se sopesó desde el Ayuntamiento su recuperación para transformar el edificio en un centro polivalente para actividades juveniles -una casa de la juventud- e incluso sirvió de escenario para las prácticas de algunas escuelas talleres que se desarrollaron a principios de la década de los 90.
Pero todas estas iniciativas cayeron en saco roto. Finalmente se optó por derribar el edificio, ya entonces en mal estado, y por afrontar el desarrollo residencial de la zona. En la operación, eso sí, se salvaría el histórico Patio Olea -también en un lamentable estado de conservación- donde se hablaba de construir una biblioteca o un centro de barrio.
Así se recogió en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (el Peprich) y en uno de los convenios urbanísticos más sonados que el Ayuntamiento suscribió con la iniciativa privada hace la friolera de 12 años. Lo que, evidentemente, nadie se esperaba entonces es que transcurrida más de una década esta operación urbanística iba a seguir coleando mientras que el estado del inmueble iba a empeorar progresivamente ante la falta absoluta de mantenimiento. Hasta el año pasado no se aprobó el proyecto de reparcelación por parte del Ayuntamiento, que es lo que definitivamente dio luz verde a la actuación.
Preocupado por el ruinoso estado del edificio, el gobierno municipal ha apremiado en los últimos meses a que se acometiera el derribo del Mercado de la Paz que se contempla en estos acuerdos y que corresponde a manos privadas. Los trabajos de demolición se prolongarán durante las próximas semanas -previsiblemente hasta principios de julio- y permitirán avanzar en la apertura de un vial que unirá la calle Bonifaz con Hernán Cortés y Manuel Roldán hasta unirse con la calle Santo Domingo, en el corazón del barrio de la Pastora.
El convenio de 2004, no obstante, contempla un desarrollo residencial de la zona que implica la construcción de hasta 33 viviendas en un ámbito de gestión de 3.361 metros cuadrados y con una edificabilidad máxima de 3.263 metros cuadrados. En la ordenación resultante de la apertura del nuevo vial se incluye el desarrollo de cuatro parcelas, de las que tres tendrán uso residencial y la restante -donde se ubica el Patio Olea- se destinará a equipamiento público. Las otras tres fincas tendrán 245, 309 y 735 metros cuadrados y en cada una de ellas se edificará un máximo de 6, 12 y 18 viviendas, respectivamente. Otros 960 metros cuadrados se destinarán a la construcción de los nuevos viales como la conexión de Santo Domingo con la calle Bonifaz y otro para unir Hernán Cortés con Bonifaz.
Viviendas... y la recuperación del Patio Olea
El Ayuntamiento anunció el cierre del Mercado de la Paz tras 31 años de actividad en 1993, hace ya 25 años. No obstante siguió abierto bajo mínimos -con solo un puesto- hasta el 14 de marzo de 1996. Posteriormente se lanzó alguna que otra propuesta para reciclar el edificio y transformarlo en un espacio juvenil (fue la idea que más sonó en su momento). Llegado el nuevo siglo -y en pleno auge del sector inmobiliario- se decidió acometer la reordenación de la zona a través de un convenio urbanístico que, por un lado, propiciara un desarrollo residencial y, por otro, la apertura de un nuevo vial y la recuperación del Patio Olea.
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