San Fernando

‘El Bartolo’ insiste en la singularidad del conjunto de toda La Casería

  • l El local, el único que se salva de los planes de Costas, traslada su solidaridad al resto de afectados

  • Insiste en la seña de identidad del conjunto y pide a Costas que escuche a los afectados

La cantina del Titi-El Bartolo, la única construcción que se salva por el momento de las demoliciones previstas en la playa de La Casería. La cantina del Titi-El Bartolo, la única construcción que se salva por el momento de las demoliciones previstas en la playa de La Casería.

La cantina del Titi-El Bartolo, la única construcción que se salva por el momento de las demoliciones previstas en la playa de La Casería. / D.C. (San Fernando)

Solo la Cantina del Titi-El Bartolo se salva por el momento de los expedientes de la Demarcación de Costas en Andalucía-Atlántico para eliminar lo que considera construcciones ilegales en la zona de Dominio Público Marítimo Terrestre. El establecimiento –en manos ahora de Reinaldo Muñoz y familia– cuenta con una concesión demanial concedida por la Junta de Andalucía que autoriza su explotación en este enclave, lo que le ha permitido eludir los planes de Costas al estimarse parcialmente las alegaciones presentadas.

El Bartolo se queda. Todo lo demás, aunque todavía hay recursos en marcha que se tienen que resolver, parece destinado a desaparecer; lo que afecta evidentemente al conjunto de La Casería tal y como hoy se conoce.

Desde El Bartolo, a pesar de que ha conseguido librarse de los planes de Costas, se insistido en su rechazo a las demoliciones que se prevén llevar en la playa de La Casería y se ha mostrado su solidaridad con el resto de afectados. "No nos conformaremos con lo que consideramos de justicia para nuestro negocio, sino que seguiremos luchando y solidarizándonos con el resto de establecimientos que conforman con nosotros el conjunto de La Casería de Ossio", afirman desde el popular establecimiento insistiendo una vez más en la singularidad del conjunto.

Alude incluso al acuerdo adoptado recientemente en el Pleno por unanimidad, en el que se insta a la declaración de este espacio como zona de interés general para garantizar su protección y demanda para solucionar el problema "profesionales al nivel de la situación, que aborden todos los puntos negros que admita la colaboración de los afectados, que se pacten los derechos de propiedad si puede ser, pero que la historia se respete, que se respeten las edificaciones y su entorno".

Así, recuerda el amplio rechazo social que han suscitado los expedientes, la movilización ciudadana emprendida bajo el lema La Casería no se toca, y pide a Costas que dé marcha atrás.

"La Dirección General de Costas debe rectificar y adecuar sus actuaciones escuchando a las personas, pues sus actuaciones son para territorios y los territorios los conforman personas que trabajan, pasean, disfrutan del ocio, la cultura, que votan y que quieren hacer valer sus derechos, por eso desde nuestra humilde situación queremos defender a la Casería del Ossio en su conjunto y mostrar nuestro apoyo a todos y cada uno de los afectados, componentes de esta gran familia que formamos", sostiene la familia de El Bartolo a pesar de ser la única construcción del entorno que ha conseguido salvarse de los expedientes de recuperación posesoria.

"Entendemos que las ciudades deben avanzar y modificarse para dar mejor servicio a los ciudadanos; pero ¿quién puede dudar de que en pleno siglo XXI no puedan ser compatibles nuevas actuaciones con el mantenimiento de las señas de identidad de la ciudad? ¿O acaso no existe en Buenos Aires el famoso barrio porteño de la Boca o las favelas en Río de Janeiro?", advierte.

Las características casetas del entorno "no son chabolas ilegales" sino construcciones que han pasado a convertirse en una seña de identidad y que considera que habría que proteger en lugar de derribar.

La familia Muñoz, propietarios de El Bartolo, asegura que seguirá luchando, recurriendo y haciendo todo lo que esté en su mano para continuar con el negocio familiar que –recuerda– ha pasado ya por las manos de cinco generaciones familiares. También ha mostrado su agradecimiento ante las incontables muestras de apoyo que ha recibido en los últimos meses, "por parte de colectivos ciudadanos, artistas y familias cañaíllas que han disfrutado de estas instalaciones durante generaciones, así como personas de todo el mundo que a través de las redes sociales siguen apoyando la permanencia de este emblemático lugar".

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