Armada | Aniversario del Cuerpo de Suboficiales 75 años de Escuela

  • Aquí se forman desde hace generaciones a los futuros suboficiales de la Armada. La Esubo cierra un año que ha estado marcado por su aniversario

  • Así es su día a día 

Alumnos de la Escuela de Suboficiales, en la jura de bandera que se celebró en noviembre y que se coincidió con los actos centrales del 75 aniversario del centro Alumnos de la Escuela de Suboficiales, en la jura de bandera que se celebró en noviembre y que se coincidió con los actos centrales del 75 aniversario del centro

Alumnos de la Escuela de Suboficiales, en la jura de bandera que se celebró en noviembre y que se coincidió con los actos centrales del 75 aniversario del centro / Román Ríos (San Fernando)

Siete de la mañana. Toca diana en la Escuela de Suboficiales de la Armada y casi 200 alumnos se ponen en marcha. Tienen por delante un día intenso. Otro más. El régimen del centro docente militar es exigente. A las 8.15 horas comienzan las clases. Y el día continuará con instrucción, entrenamiento, deporte, exámenes... Así hasta las 18.00 horas. Entonces quedarán 'libres' aunque tendrán que ocupar el tiempo que les queda antes de acostarse en ponerse al día con las distintas asignaturas, prepararse los exámenes o, incluso, entrenarse para poder superar las próximas pruebas físicas.

Es el día a día de la Escuela. Una rutina dura, aunque nadie renuncia aquí. Eso es poco menos que impensable. "¡Con lo que nos ha costado llegar hasta aquí!", advierte la alumna de primero María del Pino Aguiar. Es canaria y lleva un año y medio en la Armada. Estaba en el Cantabria, en Ferrol. "Y en un barco nunca es buen momento para estudiar", apunta al recordar lo que le costó preparar su acceso. Ella siempre lo tuvo claro. Entró en la Armada para esto.

"Lo peor es el ritmo. ¡Aquí no se para un momento! Pero se sobrelleva", reconoce. "Uno se termina por acostumbrar al cabo de unas semanas, todos aguantamos", dice su compañero, Manuel Aguirre Ruiz, que también ha llegado a la Escuela –la Esubo, según el acrónimo que emplea la Armada– por promoción interna.

Es el camino que ha seguido la inmensa mayoría de los alumnos, aunque aproximadamente un 20 por ciento de las plazas ofertadas en cada promoción se reserva para acceso directo, jóvenes que vienen de fuera de la Armada. Este grupo –explica el teniente de navío Antonio García Fernández, uno de los profesores de la Escuela, director del departamento de conocimientos científicos, navales y militares y secretario de estudios del centro– "carece de experiencia militar, así que tienen que pasar previamente por un módulo formativo adicional de dos semanas de duración". Es un periodo de adaptación, dos semanas de instrucción "para que se puedan acoplar al grupo". De hecho, estos alumnos entran antes en la Escuela –a mediados de agosto– para recibir dicho módulo extra.

Esa incorporación de alumnos de acceso directo que llegan a través de Bachillerato o de alguno de los títulos de técnico superior que se exigen para el acceso ha ampliado también la horquilla de edades de los alumnos. En la promoción actual hay de todo, desde un aspirante que cumplió los 18 cuando ya estaba en la Escuela hasta otros que tienen la edad máxima requerida para los que promocionan desde dentro de la Armada, los 31.

Todos ellos afrontan en estos meses –hasta marzo– la primera fase de una formación de tres años que les permitirá convertirse en futuros suboficiales de la Armada. "El plan de estudios es una base común a todas las especialidades que dura aproximadamente seis meses, desde primeros de septiembre hasta marzo. Todas las especialidades confluyen aquí. Luego, dependiendo de la que sea, su formación proseguirá en cada una de las escuelas de la Armada: en Ferrol, en la escuela Antonio de Escaño o la Esengra (la Escuela de Especialidades de la Estación Naval de La Graña); o en el caso de los infantes de marina, en Cartagena, en la escuela General Albacete Fuster”, explica el teniente de navío García.

A San Fernando volverán de nuevo para cerrar todo el ciclo. "Son tres años al cien por cien. Y cuando regresas aquí, a la Escuela, para asistir a la entrega de despachos te sientes capaz, te sientes de verdad un suboficial de la Armada", dice la sargento Muñoz, suboficial destinada actualmente en la jefatura de estudios. Lo sabe bien porque hace apenas un par de años que pasó por todo esto.

La formación que reciben en San Fernando es principalmente "de carácter militar" además de una serie de módulos "que son comunes a todas las especialidades": logística, ciencias navales, instrucción y adiestramiento, educación física, inglés, informática....

Pero más allá de eso, la Escuela –que tiene como reto fraguar a una nueva generación de suboficiales– aprovecha para grabar a fuego a los alumnos los valores de la Armada: lealtad, compañerismo, disciplina, unidad... "Son valores que no se pueden perder nunca por mucho que la Armada cambie y se modernice, son la base, lo que define a la Armada", dice el subteniente Francisco Sánchez Pedreño, otro de los profesores de la Esubo.

Esos valores no solo se aprenden sino que se viven en el día a día de la Escuela. "Hay un gran compañerismo, nos ayudamos unos a otros", sostiene otra alumna, Mercedes Aranda Rivero, que de hecho ha notado especialmente ese apoyo de compañeros y profesores por un problema familiar.

"No se trata solo de convertirse en suboficiales de la Armada. El objetivo es llegar a ser buenos suboficiales", resume la alumna Aguiar. Es una reflexión que comparten de manera unánime todos sus compañeros. "Los que hemos sido marineros –los que ya hemos sido mandados– valoramos especialmente eso ahora". 

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