San Fernando

Hasta 300.000 euros para limpiar los desechos del alcantarillado de San Fernando

  • Hasta 154 toneladas de toallitas y otros desechos se retiraron de la red a lo largo de 2020

  • El uso de toallitas y las intervenciones por atascos aumentaron en el primer estado de alarma

Un operario, durante la limpieza de una estación de bombeo en San Fernando.

Un operario, durante la limpieza de una estación de bombeo en San Fernando. / Hidralia

Quien toma del supermercado un paquete de toallitas húmedas por un euro no puede imaginarse el coste real de ese trocito de paño de usar y tirar si no lo desecha de manera adecuada. Unos 300.000 euros es el coste que Hidralia calcula como gasto anual por las respuestas a las incidencias por atascos que reciben y las limpiezas periódicas tanto en las estaciones de bombeo y la red general de alcantarillado.

Las toallitas húmedas –no biodegradables, insisten desde la concesionaria del Agua y el Alcantarillado– son el desecho que más problemas causa a las infraestructuras, porque además es el más cuantioso. Hasta 154 toneladas se retiraron a lo largo de 2020, y a las toallitas acompañaban bastoncillos, pañales o tampones. Las mascarillas se han unido en el último año a esa lista de residuos, tanto por que las personas lo tiren por el retrete como por que se arrojen al suelo y terminen en los imbornales de la ciudad. No es alarmante, aclaran desde Hidralia, si se compara con la cantidad de toallitas que se sacan durante los trabajos diarios.

"Desde hace unos años el incremento del uso de toallitas húmedas para la higiene personal se ha traducido en un aumento de los problemas en el alcantarillado debido al atasco que provocan, a que no se deshacen con el agua y a que se acumulan creando tapones que obstruyen la capacidad de evacuación de las redes, lo que puede ser un gran problema sobre todo en época de lluvias", explica el gerente de Hidralia, José Luis Trapero.

Toallitas sacadas de una bomba, de las instalaciones de alcantarillado. Toallitas sacadas de una bomba, de las instalaciones de alcantarillado.

Toallitas sacadas de una bomba, de las instalaciones de alcantarillado. / Hidralia

Efectivamente, el correcto funcionamiento de las estaciones de bombeo es fundamental para evitar un colapso del saneamiento en los momentos de más precipitaciones. Por eso de manera constante la empresa revisa las redes –tienen una extensión de 197 kilómetros– y sus instalaciones. El objetivo es minimizar el daño y en San Fernando al año los operarios del servicios –no hay equipos específicos– realizan unas 500 intervenciones sobre las estaciones de bombeo (los desechos bloquean las bombas de impulsión) y la red. El coste aproximado de estas actuaciones, periódicas, diarias o de respuesta a avisos, es de 300.000 euros anuales.

Hace unas semanas Hidralia advertía en sus redes sociales del peligro de avería que supone las toallitas o las mascarillas en la red y mostraba fotos de los resultados de las limpiezas en la calle Ferrocarril, en el polígono de Fadricas; y en la barriada Bazán. No hay, sin embargo, zonas concretas de La Isla donde se produzcan atascos o se acumulen residuos: los tapones de toallitas se retiran de la red a lo largo de la ciudad, "sin excepción", abundan.

Toallitas sacadas de un husillo del alcantarillado isleño. Toallitas sacadas de un husillo del alcantarillado isleño.

Toallitas sacadas de un husillo del alcantarillado isleño. / Hidralia

Hay ocasiones en que de estas operaciones se sacan cientos de kilos de toallitas. Hace algo más de un año la empresa informaba de que habían recogido en una sola jornada una tonelada de este tipo de basura. Durante el primer estado de alarma la situación empeoró: aumentó su uso y por tanto los problemas que ocasionan en las conducciones y estaciones de bombeo. "Ahora el volumen ha bajado, pero las incidencias son considerables", reconoce Trapero, para evidenciar que sigue siendo una preocupación. De ahí que la red se inspecciones periódicamente para elaborar un diagnóstico y para garantizar su correcto funcionamiento. Incluso de dispone de sensores instalados en el control de los aliviaderos. Todo el sistema se encuentra cartografiado y controlado mediante una aplicación informática GIS, lo que ayuda al mantenimiento preventivo y correctivo.

El mal uso de los productos higiénicos –toallitas húmedas bastoncillos, tampones, pañales o compresas– al ser tirados por los desagües de casa provoca problemas en las redes, las estaciones de bombeo y las estaciones depuradora, y la obligada intervención de Hidralia, lo que supone además un gasto importante. Ante eso, la empresa desarrolla campañas de concienciación continuas porque a los daños en el saneamiento se suma el problema medioambiental que provoca: las toallitas no son biodegradable, por el contrario son un residuo solido que perdura más de 500 años.

Las recomendaciones son evitar su desecho y el del resto de elementos no biodegradables por el retrete, los lavabos o fregaderos, y usar papeleras en el baño para ello. El aceite usado tampoco debe eliminarse por este tipo de conductos.

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