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PUERTO REAL

“Llevamos tres años sin saber nada de nuestra hija Raquel”

  • La puertorrealeña Raquel Pozo García desapareció en Puerto Real el 15 de mayo de 2017 y su familia sigue buscándola

“No sabemos nada nuevo. Lo mismo de la última vez”, dice Luis Pozo nada mas descolgar el teléfono. “Te llamo en unos minutos que ahora no puedo”, añade titubeante en padre de Raquel Pozo García, la mujer que desaparición en Puerto Real hace ahora justo tres años. Luis devuelve la llamada. Está más tranquilo que hace unos minutos. “Estaba llevando a mi nieto con mi mujer y no quería que se enterase”, confiesa. Su nieto es el hijo de Raquel y el principal motivo por el que sus padres están convencidos de que su desaparición no fue voluntaria. “Ella nunca se hubiese marchado sin decir nada y dejando aquí a su hijo. Jamás. Te lo aseguro”, dice Luis convencido.

Tres años lleva él, junto a su mujer, Bernarda García, y toda su familia, pendiente del teléfono. Insistiendo a quienes conocen a su hija en que piensen en algo que pueda ayudarles a dar con ella. No se hacen a la idea de que el 15 de mayo de 2017 desapareciese sin dejar rastro. “¿Se la ha tragado la tierra? Yo eso no me lo puedo creer”, comenta su padre.

¿Qué le pasó a Raquel? ¿Dónde fue ese día en el que la vieron por última vez?, preguntas sin respuestas que lanzan sus padres al aire y rebotan entre las cuatro paredes del salón de la vivienda que Raquel dejó intacta. A ella se mudaron Bernarda y Luis. “Mi mujer no quiere estar en otro sitio. Dice que si regresa seguro que vuelve a su casa y quiere estar aquí para recibirla. También pendiente de este teléfono que ella conocía”.

Cuando desapareció, Raquel tenía 35 años (ahora tiene 38). Fue a casa de sus padres a comer, se despidió de ellos con normalidad y hasta el día de hoy. 1.096 días después de ese momento, sus padres dicen exactamente lo mismo: “Estamos desesperados porque no hay ninguna señal de ella. La policía dice que la está buscando pero nosotros no sabemos absolutamente nada”.

Su padre dice que llama a diario a la comisaría. Cuenta que un agente, al que llama por su nombre de pila de tantas veces que habla con él, siempre le dice lo mismo. “No sabemos nada nuevo, Luis. Tu quédate tranquilo que si sabemos algo te llamamos nosotros”, repite el hombre. Pero saber algo de Raquel está siendo difícil. Las pocas pistas con las que la policía ha contado no han llegado a ninguna parte, al menos que sepa la familia. Se ha visitado zonas en las que podría haber estado, algunas que los vecinos señalaron, pero por el momento no hay nada. Tampoco se han registrado movimientos en su cuenta corriente, ni ha sacado la medicación del tratamiento que la joven tomaba. Cero movimientos en redes sociales y en su teléfono.

La familia no entiende nada. Son conscientes de que Raquel había tenido algunos problemas con las adicciones pero no en el momento en el que desapareció. “Entonces estaba bien y muy encima de nosotros, llamando continuamente para ver como estábamos y no se despegaba”, recuerda su madre. Sus familiares no cesan en la búsqueda y han realizado muchos recorridos por localidades de Cádiz y Sevilla por si se encontrasen con ella, pero nunca hubo suerte. Tampoco la tuvieron después de explicar su caso en un programa de Televisión Española (TVE). “Ya es que no sabemos dónde mirar”.

La familia cuenta con la colaboración de Asociación Española de ayuda y Difusión de casos de Personas Desaparecidas (SOSDesaparecidos), que ha activado una alerta de búsqueda ella. Raquel Pozo García desapareció en Puerto Real el pasado 15 de mayo de 2017. Tenía entonces 35 años (ahora 38), mide 1,65 m. de altura y pesa entre 65-70 kilos. Tiene el pelo largo y liso de color castaño y en el momento de la desaparición llevaba unas gafas con montura de color blanco. Tiene dos tatuajes, uno en la espalda con la imagen de un delfín y otro en la mano con el nombre de ‘Dani’.

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