Sucesos

La estafadores de Wallapop: Jóvenes, toxicómanos y de barrios humildes

  • Los principales cabecillas son delincuentes habituales de San Fernando que se dieron a la buena vida

  • Pasaron de La Ardila a ser detenidos en hoteles de postín del Novo Sancti Petri

Uno de los drones que se ofertaban fraudulentamente en Wallapop. Uno de los drones que se ofertaban fraudulentamente en Wallapop.

Uno de los drones que se ofertaban fraudulentamente en Wallapop. / Captura vídeo de Tele5.

Abel, el principal cabecilla de la banda delictiva especializada en realizar estafas por internet, montó su red desde la barriada isleña de La Ardila. A pesar de su juventud, la Policía de San Fernando conocía bien a Abel, al que califican de “toxicómano y delincuente habitual”. De los pequeños robos dio el salto a un negocio mucho más limpio y lucrativo: Las estafas en páginas webs especializadas en artículos de segunda mano como Wallapop o Vibbo.

Agentes del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Comisaría Provincial de Cádiz, que han llevado el grueso de la investigación junto a sus compañeros de San Fernando, explicaron ayer a este medio que Abel comenzó reclutando a sus más estrechos colaboradores entre sus propios colegas. “Son todos muy jóvenes, delincuentes habituales en su mayoría, que decidieron dar el paso a la estafa por internet al necesitar dinero fácil”.Los siete principales imputados están en prisión, otros 13 fueron detenidos y puestos en libertad, pero aún quedan algunos que no sólo están en libertad sino que siguen estafando con el mismo método. “Están captando a gente nueva para continuar con las estafas, por eso nos siguen llegando denuncias de todo el territorio nacional”.

Ya van más de ochocientas pero pronto alcanzarán el millar si sigue a este ritmo. Porque la red de muleros que tejieron Abel y sus colegas es muy amplia. El boca a boca se fue extendiendo por todo San Fernando. Había chavales que se ganaban 50 euros simplemente por abrir una cuenta bancaria y recoger el dinero. La banda solicitaba casi siempre que el pago se hiciera a través de la plataforma HalCash, que permite sacar dinero de un cajero sin ser cliente, sólo con una clave que llega al móvil a través de un SMS y que no deja rastro. Otros muleros, ya más avezados, cobraban hasta 500 euros.

Las denuncias comenzaron a llegar en 2015 y ahí arrancó la investigación de la denominada en principio Operación Wallastop, cuyas diligencias fueron instruidas por el juzgado de instrucción número 1 de San Fernando, hasta que se inhibió y pasó a la Audiencia Nacional. Entonces fue bautizada como Operación Ruder, antes de que la Audiencia volviera a devolverla al juzgado isleño.

A los detenidos se les acusa, además del delito de estafa, de otro de falsedad documental, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales. Muchos de ellos ya habían tenido que declarar en su día por pequeñas estafas de menos de 400 euros, pero lo que la Policía ha hecho ahora es unir todas estas piezas para poder encausarlos penalmente.

A los cabecillas se les iba el dinero en fiestas, según cuenta la Policía. A Abel, de hecho, se le detiene en un hotel de postín del Novo Sancti Petri dándose la buena vida. En contra de lo que se informó en un principio no se le conocen propiedades, ni inmuebles ni vehículos, “simplemente se dedicaba a pulirse todo lo que cogía”, dicen.

Tras la caída de la cúpula otros del grupo han tomado su lugar y siguen con las estafas

La investigación ha sido larga por la complejidad en identificar a los estafadores y su amplia red de muleros. Muchos de ellos son ampliamente conocidos por los agentes de la Comisaría de San Fernando, lo que facilitó los seguimientos policiales. Tras ser arrestados, algunos de los muleros declararon que no sabían que sus cuentas bancarias eran usadas para estafar a personas que compraban artículos por internet. Otros sí que lo reconocieron.

Para hacer más creíbles sus ofertas en Wallapop o Vibbo, los estafadores ofrecían sus productos con fotografías donde salían niños pequeños o familias enteras. “Cuando eran reacios a pagar ellos tenían sus argucias y los iban convenciendo”.

Para ganarse la confianza de las personas interesadas en los anuncios, los estafadores les enviaban copias de documentos de identidad reales que habían conseguido previamente de forma fraudulenta. La excusa más frecuente dada por los estafadores para robar los datos a las víctimas era: “mándame tu DNI, es que no me fío ¿sabes?. Ya me han estafado otras veces…”.

Los investigadores han detectado más de 130 documentos nacionales de identidad que la organización podría haber utilizado de forma ilegal usurpando la identidad de sus propietarios. Uno de los más utilizados de hecho pertenece a un abogado afincado en la provincia de Sevilla, una víctima más de esta red y que encima ha tenido que soportar como le caían decenas de denuncias de toda España por un supuesto fraude del que él era una de las primeras víctimas.

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