Notas al margen

El yerno perfecto

Si el PP suma tantos votos como todos los partidos de izquierda juntos, de poco le servirán a Vox sus apoyos

Cuando se asiste a un desastre semejante al protagonizado por la coalición Por Andalucía, lo único que cabe esperar para Podemos, IU, Más País y compañía es que todo esto termine cuanto antes. Cuesta recordar una campaña electoral en la que se haya concedido al adversario tanta ventaja de partida. El PSOE no termina de conectar, por mucho que Pedro Sánchez se desgañitara ayer junto a Juan Espadas lanzando serias advertencias a los andaluces que nos sepan ver la amenaza que supone la extrema derecha. El mensaje ya no cala como antes y Sánchez acusa un desgaste evidente. A esta paso, Juanma Moreno, que ha sabido mantener las distancias con Vox marcando su territorio sin hacer ruido, será capaz de sumar tantos votos como la izquierda. Y de ser así, de poco le servirá a Vox confirmar esas encuestas que le auguran un buen papel. Si el PP logra más votos que los socialistas y los partidos que se sitúan a su izquierda, a Macarena Olona y los suyos no les quedaría otra que esperar otros cuatro años sentados, incluso firmando unos resultados más que aceptables. Puede parecer exagerado, pero es lo que se olfatea en el ambiente.

Juanma Moreno, con su perfil más institucional y moderado, no deja de tener el colmillo afilado y se propone acaparar el voto útil contra Vox con su porte amable de yerno perfecto, que apenas causa rechazo y que sabe aglutinar a su alrededor con su liderazgo tranquilo. Algunos entendidos dicen que está cerca de conseguirlo. Y el escenario se presenta tan complicado para Juan Espadas, que se antoja difícil que repita los resultados que cosechó Susana Díaz en 2018, cuando se impuso al PP por 250.000 votos. Los socialistas, el 19-J, no sólo cuentan con pocas posibilidades de gobernar, es que lo tendrán incluso muy difícil para ganar, o al menos obtener el millón de votos de las pasadas elecciones. Si Espadas no logra superar esta barrera psicológica, su futuro inmediato se complicaría, pero esto merece capítulo aparte.

La candidata de Vox, según los analistas más conspicuos, ha sido enviada a la conquista de Andalucía por la dirección de su partido, porque Santiago Abascal no quería que le robara más protagonismo como portavoz en el Congreso. Ahora ella tendrá que demostrar si atesora tanto carisma como para validar esta tesis o si llevan razón los que piensan que su altanería puede restar a la marca, y que de hecho habría sido mejor presentar un cabeza de cartel mucho más neutro, como en Castilla y León. En cualquier caso, el PP parece depender de sí mismo, y si no se duerme en los laureles y no comete errores no forzados, como en 2012, cuando se quedó a las puertas del triunfo con la cara de Carlos Sainz tras aquel fatídico Rally de 1998 ("¡trata de arrancarlo, Carlos!"), lo más lógico es que repita en el poder el partido que por algo es hoy el gran favorito en las apuestas.

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