Línea de fondo

antonio García / iglesias

El último derroche del fútbol

PARECE ser que el Madrid, en su eterna necesidad de tener el mejor equipo, vuelve a pagar una cantidad obscena por otro jugador. Sí, es bueno. ¿Pero acaso un solo hombre puede valer más que todo el armazón institucional deportivo de este país?

El precio que el club blanco pagará por Bale, que aunque no está claro cuál es la cantidad concreta acordada, sí se sabe que es similar al que hace cinco años desembolsara por Cristiano Ronaldo, casi duplica las subvenciones que el Consejo Superior de Deportes da a las 65 federaciones nacionales de este país (unos 56 millones en total), y que suponen una parte esencial de los presupuestos de muchas de ellas. Y no hablemos de las becas ADO para nuestro olímpicos, cuyo importe total es poco más que una décima parte de lo que parece valer un futbolista de primer nivel.

Estos simples datos son más que suficientes para poner en evidencia la sobredimensión actual del fútbol español, máxime en tiempos de crisis. Las cantidades que se pagaban hace ya diez años por grandes jugadores como Ronaldinho, para nada nimias, se quedan hoy cortas para pagar los ídolos del balompié mundial.

Pero lo más incomprensible no es que las cuantías de los fichajes crezcan, sino que lo hagan una y otra vez, junto con los salarios de los jugadores, en un país lastrado al máximo por una crisis que lo desangra. Sí, nos conocemos aquello de que Ronaldo rentabilizaba su traspaso con la venta de camisetas y otros ingresos por su imagen; ¿pero cómo puede ser que pase esto mientras cada año haya más parados y se congelen o mengüen los sueldos?

Desde luego, algo no encaja en las cuentas del fútbol español. Cada vez tenemos todos menos dinero y Madrid y Barça tienen más. La lógica que debería reinar en tamaños presupuestos se torna en puro frenesí. Y lo único que sí se ve es un derroche que algún día tiene que pasar factura.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios