¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

La nueva muerte de Pemán

17 de enero 2026 - 03:04

No tuve el placer ni el honor de conocer personalmente a José María Pemán Domecq, hijo menor del escritor gaditano y que acaba de morir en el Puerto de Santa María. Sin embargo, tuve un breve y agradable intercambio epistolar con él hace ya unos años. Fue cuando la izquierda radical entonces gobernante se empleó a fondo en la damnatio memoriae de su padre al abrigo de esa ley sectaria y siniestra que es la memoria histórica (o como quiera que se llame ahora). Yo había escrito algún artículo en defensa de José María Pemán padre y él, como buen hijo y mejor caballero, me lo agradecía con corrección formal e hidalguía espiritual. Como todos, por mi trabajo estoy acostumbrado a recibir al día decenas de correos electrónicos, pero muy pocos siguen guardando las normas de la correspondencia en papel que antaño eran sagradas. José María Pemán hijo era uno de esos señores, como Ignacio Romero de Solís, también gaditano de adopción, cuyos correos parecen escritos con pluma de ganso volteriana, porque al cuidado formal une la chispa de la ironía, la calidez de la amistad y el goce de vivir. La muerte de un hijo, si se cumple el orden natural de la sucesión generacional, es de alguna manera una pequeña y segunda muerte del padre, porque con él se van recuerdos, afectos y vivencias que se pierden para siempre. Además, con el fallecimiento de José María Pemán Hijo se pierde también, como muy bien señalaba en Diario de Cádiz su director, J. A. Hidalgo, al que era el principal albacea de la obra de su progenitor y luchador de primera línea contra la gran injusticia que se sigue cometiendo con su padre, un hombre de su época que apoyó con convicción la rebelión contra la II República, como otros escritores fueron funcionarios de las checas en Madrid. Lo importante de Pemán y de muchos de sus adversarios políticos fue que supieron evolucionar con la sociedad española hacia posturas ideológicas mucho más matizadas y reconciliadoras. La vida les sirvió para apagar los fuegos de la juventud y aprender de la experiencia. El último Pemán era un monárquico constitucionalista y un sereno católico conservador. Supo hacer su camino. Otros hoy muy recordados murieron bajo banderas terroristas y pidiendo una nueva guerra civil. La muerte de José María Pemán Domecq nos debe recordar el ostracismo al que todavía se somete a su padre. Restituirlo como el gran escritor gaditano, andaluz y español que fue es una urgencia. ¿A qué está esperando la consejera de Cultura, Patricia del Pozo? ¿A qué el alcalde de Cádiz, Bruno García? ¿A qué Juanma Moreno? ¿A qué?

stats