EL ALAMBIQUE

Carmen / Cebrián

A modo de presentación

TENGO una página en blanco y 2.200 caracteres para presentarme. Soy portuense y en esta ciudad tengo mis raíces, la mayor parte de mi familia, mis amigas de la infancia, mis recuerdos y los seres queridos que ya no están conmigo.

Vivo en El Puerto por decisión personal, porque durante muchos años he estado lejos. Y me ha gustado vivir en muchas partes de nuestra España, tan rica y variada, con gente, idiomas, y formas de pensar y sentir distintos. Pero cuando se viene en coche desde Jerez y detrás de una curva se ve la Bahía en toda su amplitud y belleza, siempre me asalta la misma sensación: ya estoy en casa, este es mi sitio.

Me gustan muchas cosas de El Puerto, y otras no me gustan nada. Y con el permiso de ustedes, a eso me voy a dedicar cada quince días desde esta esquina del Diario. Dicen que se conoce a los turistas porque van mirando hacia arriba. Los de aquí no miramos casi nada, lo conocemos ya todo. ¿Lo conocemos?

Me gusta la luz de El Puerto, de la Bahía. Sólo se puede captar su hermosura cuando se ha estado alejado de ella durante algún tiempo. Es una luz plateada, transparente y luminosa. El cielo es en muchas ocasiones de un azul muy profundo. Las casas de El Puerto, blancas de cal, doradas de piedra, reflejan esa luz tan especial. Me gusta el olor del viento, a sal, o arena. Distinguir matices en los colores del mar. Y los atardeceres dorados en un día de otoño.

La Bahía es un rincón privilegiado por la naturaleza. Nada hemos hecho para que sea así. Nos ha tocado. Y es una suerte vivir donde vivimos.

Pero no me gusta lo poco que cuidamos nuestro entorno, lo sucio que está todo. Playas, pinares, calles. En cualquier sitio se tira basura. Es una actitud incívica, y siempre tuve a los portuenses por personas educadas. Todo el mundo se queja de la suciedad, pero buscamos un culpable: el Ayuntamiento, la empresa concesionaria, los trabajadores. En cambio, nadie regaña a un niño que tira un chicle al suelo. Miramos a otra parte. ¿Qué nos ha pasado? ¿Estaría El Puerto más limpio si todos ensuciáramos menos?

Los recuerdos de mi niñez son mujeres encalando fachadas, barriendo aceras, baldeando patios….qué lejos quedan aquellos tiempos.

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