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La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que ordena reponer el título de Hijo Predilecto de Cádiz a José María Pemán, es muy importante. Precisamente porque insiste en algo que ya tiene otros apoyos legales. La Ley de Memoria Histórica no se puede utilizar como cobertura del odio político que todavía utiliza la extrema izquierda. Y, sobre todo, porque se argumenta que esa ley no afecta a distinciones concedidas por méritos, que no implican ensalzar al régimen franquista, sino reconocer lo que hizo una persona. En el caso de Pemán, fue nombrado Hijo Predilecto de Cádiz por su valía como escritor. Y sus ideas, que por cierto evolucionaron, hasta distanciarse del franquismo, no influyeron para la concesión de aquel título.
El Ayuntamiento, cuando era alcalde José María González Kichi, cometió un error. Y aún quedan otras sentencias pendientes, tras las denuncias que presentó la familia de Pemán. Es lástima que su hijo José María, recientemente fallecido, no pueda disfrutar de la dignidad moral que supone ese acto de justicia. Pues el odio a Pemán no tiene justificación alguna. Y sus méritos son evidentes. José María Pemán fue el mejor articulista español de los 40 y los 50 del siglo pasado, uno de los dramaturgos más celebrados y un poeta popular del que aún se recuerdan de memoria algunos poemas (como el del Cristo de la Buena Muerte), algo que otros poetas de más fuste no pueden decir. Y el gaditanismo de Pemán está fuera de dudas. Su labor para impulsar proyectos culturales fue alabada incluso por Fernando Quiñones, que no era de su cuerda, y mantuvo ese espíritu cultural con otras orientaciones más abiertas. Pero, antes de Alcances, la cultura en Cádiz sólo se movía en torno a Pemán.
Y también es muy importante esta sentencia del TSJA porque abre un precedente para otros revanchismos gaditanos. Por ejemplo, el puente Carranza. No le fue dedicado al alcalde José León de Carranza por ser franquista, sino porque fue su impulsor. Batalló contra el Gobierno de Franco hasta que los convenció para que se construyera. Y se le dedicó como un homenaje póstumo, para agradecerle su esfuerzo. En eso tampoco hay exaltación de la dictadura. Por tanto, si le cambian el nombre (probablemente, no se cambiará, fue una parida de Sumar), se podría revocar tal acuerdo en los tribunales, según lo que ha sucedido con la sentencia del caso de Pemán.
Acabar con el revanchismo es bueno incluso para los revanchistas. El odio es un sentimiento negativo. A veces causa trastornos para la salud.
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