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Su propio afán

enrique / garcía-máiquez

Una manita de bridge

MANUELA Carmena se queja de que la oposición y la caverna hacen que sus propuestas estupendas parezcan ridículas. Ya. Yo comprendo a Carmena pues también me digo a menudo que las fotos me engordan, que los alumnos no me entienden o que ustedes no comparten mi chispeante sentido del humor. Pero lo cierto es que no estoy demasiado flaco, que podría explicar mejor y que me queda mucha gracia por tener. A Carmena, además del hecho innegable de que la oposición cumple su papel como en cualquier democracia que se precie, y que ese papel consiste en no bajar la guardia, además, digo, quizá le falta un poco de autocrítica.

Ha propuesto que Madrid sea la capital mundial del bridge. Y eso ha levantado muchas críticas. Yo las veo naturales, aunque no tendría nada de malo, por supuesto, que Madrid fuese la capital del bridge.

Las críticas tienen una base nacionalista, y de ese nacionalismo que le resulta peor y más peligroso a Carmena, según propia confesión, que es, naturalmente, el español. Teniendo aquí el mus, que es un juego racial, parece que lo lógico es que Madrid fuese la ciudad del mus o del tute o de la canasta. El bridge, aunque tiene un remoto origen español, el Triumphus Hispanicus, que cita Shakespeare en Antonio y Cleopatra, es más anglosajón que el genitivo ídem. Sólo para pronunciar bien el nombre del juego hay que tener lo menos el First Certificate de Cambridge, precisamente.

Y luego está el resabio o halo social del bridge, todo hay que decirlo. Queda un pelín incongruente que un gobierno populista proponga potenciar el bridge, que parece que de debajo del tapete salen marquesas y vizcondes. No niego que la incongruencia tiene un sabor surrealista no exento de encanto. Se lo celebramos desde aquí a Carmena.

Pero también hay que observar que la apuesta de Mariano Rajoy por el futbolín y, sobre todo, por el dominó demuestra un dominio de la estrategia electoral más desarrollado. Cubre el flanco de lo popular y campechano, sin duda. También se trabaja el sector de edad de los mayores, que el afán por la juventud de los otros tres partidos ha dejado en barbecho y que es donde -ay la pirámide poblacional de España- están la mayoría de los votos. Y por último guiña a la España rural, muy dejada de la mano de los emergentes. A qué juega Rivera es un misterio y Pedro Sánchez lo hace a ser líder del PSOE. El bridge tiene más glamour, pero el dominó más retranca.

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