
El mundo de ayer
Rafael Castaño
Velero de dos velas
Hasta en las peores crisis, y sobre todo en ellas, el carácter se demuestra haciendo de la debilidad fortaleza. Quizás, y sin pretensión de poner ni un paño caliente, ni un mínimo matiz de justificación a lo que parecen conductas delictivas, ha llegado ese momento para la cantera del Carnaval. Toca romper y volver a construir con más solidez, si cabe. Por ello, toda vez que pasen las briegas del siempre intenso Concurso, llegará el momento de reflexionar sobre el sistema organizativo y sobre el certamen que queremos para nuestros pequeños y jóvenes. Me niego a pensar que no existe otra alternativa a que el pequeño Concurso sea un reflejo de todas las glorias y miserias de la competición adulta. Cambiar los premios en metálico por otro galardón más adecuado a las edades de los participantes puede ser un camino a explorar. ¿Que no hay dinero para el tipo? Pues que el tipo se adapte al dinero. Lo importante son las coplas, ¿o no?
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