Notas al margen

Una bahía curada de espanto

Nuestros políticos no han sabido apreciar los terrenos de Delphi en años, antes de que el Cádiz anunciara su proyecto

El proyecto del Cádiz sobre los terrenos de Delphi para construir una ciudad tecnológica del deporte nace lastrado por un problema de credibilidad y nadie lo creerá hasta que no lo vea. Siempre que escuchamos hablar de un fondo de inversión nos echamos a temblar. Y si le unimos el apellido Contreras, nos asaltan las dudas por los últimos planes fallidos apadrinados por el fundador de Carbures. Si añadimos que el Cádiz nos anunció su inversión de manera atropellada y de la mano de un señor imputado en el caso Villarejo, Ricardo Gómez, es lógico que los recelos se apoderen de la escena en una Bahía curada de espanto. Manuel Vizcaíno y Rafael Contreras dicen que gracias a la iniciativa real con que LaLiga reforzará a todos los clubes, el Cádiz contará con otra ciudad deportiva, pero no aclaran qué será de la actual, ni qué uso tendrá cada una. Todo resulta raro y rocambolesco. Porque también aparece dibujada una universidad del deporte, pero ni lo han hablado con la UCA aún. Los cadistas piensan que el club, en el fondo, lo que persigue es abaratar la compra del Nuevo Mirandilla, lo que es tan natural como asegurarse unos terrenos atractivos a un precio imbatible. Y como hay más de 20 millones para gastar, sí o sí, en infraestructuras, la sombra de un nuevo estadio ayudaría en la negociación con el Ayuntamiento. La clase dirigente, carente de ideas, lleva años hablando de Las Aletas sin saber qué hacer ni con el suelo industrial ya existente, como el de Delphi. Y sólo tras aparecer el Cádiz han mostrado cierto interés. A veces es verdad que son como chiquillos: hablan cuando no deben y callan cuando se les pregunta.

Vizcaíno anticipa que Gades Sport Technology invertirá 100 millones y que el fondo pertenece al club al 100%, aunque será administrado por Mar Océana. Desliza que la licencia es pan comido y que ya trabajan sobre el terreno, con la bendición de la alcaldesa de Puerto Real. Si supiésemos qué opinan las administraciones implicadas, se despejarían varias dudas. Pero les ha debido pillar todo tan de sopetón, que se les ha pegado la lengua al paladar. El club aprovecha para avanzar a paso ligero. No pocos piensan que el Cádiz ya habla de riqueza y empleo con urgencia para presentar una alternativa, porque la expropiación para uso portuario podría ser inminente y el pleito estaría a la vuelta de la esquina. Los intereses políticos cruzados son muchos. Y al ponerle el Cádiz un precio de mercado a la parcela, intenta golpear primero encareciendo los planes de la Autoridad Portuaria, que hace años ofreció una cantidad tan ajustada sobre el terreno, que fue rechazada su oferta. Ahora, el administrador ha aceptado la del club, pero los escépticos no creen que el Cádiz vaya en serio y tachan de vendedores de humo tanto a sus gestores como a los políticos. Lo deseable para todos sería un acuerdo tras tantos años sin saber qué hacer con ese suelo, en lugar de ir por separado. Es la única forma de averiguar qué hay detrás de la verdad, salvo que queramos perder otros 15 años.

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