El aeropuerto de Cádiz

Incluir a Cádiz en el nombre del aeropuerto no perjudica a Jerez. Al contrario, refuerza su posición estratégica

Decíamos ayer que viajando se aprende y se confirman las catetadas que lastran el progreso de esta provincia. En concreto, el caso de las áreas metropolitanas. Se debe empezar por la Bahía, pero en el mundo avanzado Sevilla y el Campo de Gibraltar se integrarían también en un área logística del sur de Europa. Pensar en eso suena a cuento chino, porque no van a crear un área amplia, como la del Río de la Perla, que engloba a Hong Kong, Shenzhen, Macao, Guangzhou, Zhuai, Dongguan y otras municipalidades con más de 100 millones de habitantes en total. Nos conformamos con mucho menos. Y para empezar, con un aeropuerto, que por fin se denomine de Jerez/Cádiz.

Esta es otra cateada inadmisible, como digo. Si quieren ejemplos los tienen hasta en España, con el aeropuerto de Alicante-Elche. Sin olvidar que el de Madrid está en Barajas y el de Barcelona en El Prat. Ya lo he explicado en otras ocasiones, y lo seguiré recordando periódicamente hasta que se consiga. La culpa de que no se apruebe es sobre todo de la Diputación, que no lo propone; no sé si por influencia localista de los políticos jerezanos allí apalancados, o por ignorancia. Tampoco empuja el Ayuntamiento de Cádiz, al que un aeropuerto le suena como la llegada del hombre a la Luna. Interesan más las batallas de coplas.

Incluir a Cádiz en el nombre del aeropuerto no perjudica a Jerez. Al contrario, refuerza su posición estratégica. La marca Jerez suena en el mundo por los vinos, los caballos y el Circuito. La marca Cádiz no es de confrontación con Jerez, sino que suena en el mundo por el turismo de playas, y por un puerto que tuvo importancia en otros tiempos, el Carnaval, Mágico González y cosas diversas. No es Patrimonio de la Humanidad, incomprensiblemente, pero con otros dirigentes lo pudiera ser. Además, los vinos de Jerez que no quieren incluir en la denominación de origen se llaman de la Tierra de Cádiz. Para eso no les importa.

El problema esencial es que Cádiz no existe en los aeropuertos del mundo. Uno de los principales destinos para el turismo de playa en el sur de Europa no tiene presencia en los aeropuertos europeos. No salen vuelos a Cádiz, ni aparece en los paneles. Vender la marca Cádiz en Inglaterra después del Brexit y en Alemania después de Merkel será más difícil, si no hay vuelos regulares hacia un destino que se oculta.

Para evitar estas carencias debería servir la Diputación Provincial. Es más importante que ahorrar sueldos de alcaldes y concejales a los ayuntamientos.

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