Laurel y rosas

Juan Carlos Rodríguez

De San Antonio a San Juan

15 de junio 2014 - 01:00

SALIMOS de San Antonio y entramos en San Juan. En San Juan Bautista, claro. El Santo Patrón. La Feria con su esplendor y con su levante como primer feriante dista mucho de aquella que fue en origen. Un comienzo muy vinculado a la Iglesia.

Es en 1836 cuando Chiclana recibe el privilegio de feria, pero mucho antes, al menos ya en 1788, los ganaderos habían solicitado al Consejo de Castilla una feria anual de ganado coincidiendo con lo que el historiador Domingo Sánchez del Arco denomina "la cilla decimal del Cabildo Catedral de Cádiz", es decir, la entrega por los agricultores que labraban tierras de dicho cabildo catedralicio del diezmo eclesiástico en Chiclana. No eran, pese a lo que se ha escrito, ni siquiera el diezmo del Obispado.

A veces es obligatorio volver a las fuentes. Lo poco o mucho que sabemos del origen de la Feria se lo debemos a Sánchez del Arco, quien lo relata en el capítulo XIX de su historia de "Chiclana de la Frontera. Colección de Monografías de los pueblos que forman la provincia de Cádiz" (1887). Dice así: "En Chiclana radicaba la cilla decimal del Cabildo Catedral de Cádiz, a cuya diócesis siempre ha pertenecido y en los días del 10 al 20 de junio acudían gran número de labradores al Portalejo para entregar granos y celebrar encuentros con la Comisión de aquel que se presentaba a recaudar los diezmos y a hacer arrendamiento de los predios que le pertenecían o administraba".

En numerosas descripciones de la Feria actual se cita erróneamente su origen durante el pago de un impuesto denominado "portalejo"; nada más descabellado, dado que un "portal" o "portalejo" es un pórtico-galería, es decir, parte de un edificio. Así se le debía de conocer al final del siglo XIX -Sánchez del Arco no cita fecha alguna- el lugar donde se entregaba a los representantes del Cabildo catedralicio el diezmo por parte de los chiclaneros y pueblos de alrededor. La cuestión que nos interesa es que debió ser tan numerosa aquella cita que, según el historiador, "el Ayuntamiento por ello gestionó se le concediese una feria, la que fue concedida e inauguróse el día de San Antonio (13 de junio) de 1836". El año tampoco es casual. Coincidió con la desamortización de Mendizábal, otro chiclanero más aunque bautizado en Cádiz, que había dictado su famoso decreto el 18 de febrero. El resultado fue, como dice Sánchez del Arco, que "cesando los diezmos y desamortizados los bienes del clero concluyó el objeto principal para que se estableciera, siendo hoy ocasión de públicos festejos únicamente".

Lo cierto que dada las fechas acostumbradas al pago de aquel diezmo se eligió la onomástica de San Antonio de Padua para denominar la Feria. Ni San Antonio es patrón de Chiclana, como muchos creen, ni tan siguiera tuvo devoción, aunque ahora la joven parroquia de San Antonio de Padua trata de conseguir fervor popular. Su elección fue por pura coincidencia. Igualmente aclarado queda que, en origen, no fue feria de ganado como se reitera una y otra vez, si bien tuvo ese uso de forma paralela. Es curioso como, además, a lo largo del XIX la Feria de San Antonio -a finales de siglo establecida ya en la Alameda del Río- convive con las Fiestas de San Juan. En 1875 aún éstas, celebrada en la Plaza Mayor, son más populares e importantes.

Nuestro patrón es San Juan Bautista. No solo por la bula papal fechada el 12 de julio de 1916 por la que Benedicto XV acuerda nombrar a San Juan Bautista, al igual que lo hace con la Virgen de los Remedios, "con todos los derechos y privilegios litúrgicos como Santos Patronos del lugar, de pleno derecho según las rúbricas convenientes"; sino, precisamente, por lo que aquella bula decía al justificar la elección de San Juan Bautista: "Considerado durante muchos siglos como Patrón y Protector del pueblo por unanimidad". Así es. El archivo parroquial contiene documentos que hablan de cultos, festejos y tradiciones, sobre todo, en el XIX, donde los toros embolaos conviven con grandes fritadas populares de pescaíto. Nadie ha estudiado mejor esta advocación que Carmen Arias Guerrero, que ha trabajado este último año y medio en la restauración de la talla de San Juan Bautista, titular de la Iglesia Mayor, que presentará el próximo día 19 a las 19,15 horas en la propia parroquia y realizada gracias a la Asociación Parroquial San Juan Bautista Santo Patrón de Chiclana. A continuación, se procederá a la reposición en el Altar Mayor de la imagen, donada a finales del siglo XIX por el obispo Vicente Calvo y Valero y procedente del convento de Santo Domingo de Cádiz.

¿Pero por qué San Juan Bautista? Según "Los apuntes históricos de la villa de Chiclana de la Frontera" (1857) del Marqués de Santa Cruz de Iguanzo, en 1510 "comenzó la historia eclesiástica de este pueblo" con la construcción de la "primera iglesia parroquial" por el Duque de Medina Sidonia y a la que se le dio la advocación de San Juan Bautista. Sobre esta iglesia se construiría desde 1776 la actual neoclásica. El cronista Pedro de Medina (1561) habla, sin embargo, de una pequeña iglesia anterior dedicada a San Martín, que probablemente no fuera más que una capilla, dado que la ciudad apenas tenía población a finales del siglo XV. Aún así, como dice Carmen Arias, "la titularidad de San Juan puede deberse a la onomástica habitual de la Casa de Medina Sidonia, que alternaba con frecuencia el nombre de Alonso y Juan Alonso. Desde 1445 hasta 1615 se sucedieron hasta cuatro duques con el nombre de Juan". Es la mejor hipótesis.

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