La cornucopia

Gonzalo Figueroa

Pecados cardenalicios

24 de septiembre 2008 - 01:00

Leo con fascinación a Juan G. Bedoya en El País del pasado domingo. Porque su documentado artículo sobre el polémico cardenal británico John Henry Newman me ha permitido revisar y corregir recuerdos de mi chilena niñez que estimaba inamovibles. Me explico. Cuando yo tenía siete años, mis padres me matricularon en un parvulario recién inaugurado. Estaba regentado por el Padre McCabe, sacerdote inglés sesentón, que con el nombre de Cardinal Newman College, lo instaló en una amplia casa ajardinada de un barrio residencial santiaguino, en la que, además, fijó su domicilio.

En mi inocencia infantil, nunca malinterpreté la personalidad altanera, colérica e impredecible del Father McCabe. Sin embargo, hoy me pregunto cómo sería de verdad ese clérigo, que en sus lecciones de inglés nos castigaba azotándonos las manos con una vara con canto metálico si lo pronunciábamos mal. Y ahora me resulta bastante sospechoso que compartiera su vivienda con dos señoras británicas, una vieja y esquelética cuyo nombre he olvidado y otra cincuentona y regordeta, Miss Rogers, a la que yo adoraba por su bondad y su espontánea risa que remecía sus abultados pechos.

McCabe y sus maestras nos hablaban con unción del personaje que daba nombre al colegio. Era J.H.Newman (1801-1890), obispo anglicano convertido al catolicismo hacia 1840, brillante orador, escritor y panfletista, que puso en jaque a la Iglesia de Inglaterra, siendo premiado por el Papa León XIII con el cardenalato en 1879. Pero por Bedoya me entero que Newman mantuvo una estrecha y larga amistad con el Padre Ambrose St.John, su joven colaborador, muerto en 1875, y al que Newman, según su propia declaración,"había amado con un amor tan fuerte como el de un hombre con una mujer", por lo que, cumpliendo con su deseo, a su muerte en 1890, fue enterrado junto a la tumba de St.John. Y ahora, el Papa Benedicto XVI quiere remover a Newman de su tumba para agilizar su beatificación, por lo que los activistas homosexuales británicos exigen que la Iglesia reconozca su condición de gay. Como podrán deducir, el conflicto está servido.

Extrañamente, el cardenal Newman nació un 21 de febrero, día de San Pedro Damián, prelado italiano del siglo XI y luchador incansable contra la inmoralidad del clero, autor del controvertido libro Gomorrhianus, que al decir del Larousse, constituye una "pintura realista de los vicios eclesiásticos".

¡Ah! Casi olvido agregarles que, no obstante, gracias al cardenal Newman, yo hablo y escribo inglés decentemente.

stats