La burbuja del gintonic no es algo de ahora, qué más quisiéramos. La historia se repite con tal saña que hace dos siglos y medio la destilación con enebro ya provocaba furores. Inglaterra, que bien podría proclamarla hija adoptiva, vivió una fiebre de la ginebra durante la primera mitad del XVIII. No era esto que ahora tomamos en ensalada, desde luego, sino un alcohol prácticamente sin tratar que la gente bebía para lobotomizarse sin martillo. En la Gin Craze, la ginebra se bebía en pintas, como la cerveza, y dio lugar a lo que se definió como una "epidemia" de alcoholismo, ilustrada con casos truculentos. Entre 1729 y 1751 se aprobaron cinco decretos que aumentaban las tasas sobre la bebida, lo que dio lugar a revueltas al grito de No gin, no king!. La historia se repite, como decíamos. Este año, por primera vez, las ventas de ginebra han superado a las de la cerveza en Reino Unido. Comprensible.

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