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David Almorza /

Fútbol chino

31 de agosto 2015 - 01:00

RECOGE la historia que en China, durante la dinastía Han, se practicaba un antecedente del fútbol llamado ts'uh kúh. Poco después aparece en Japón un juego similar llamado kemari. El historiador griego Epaminondas en su libro "La historia inventada del Cádiz" vincula estos juegos al que ya se practicaba en la provincia de Cádiz y que, según él, los fenicios trasladaron a China.

La comunidad historiadora internacional critica la falta de rigor de Epaminondas, no solo porque se haya inventado la vinculación, sino porque no explica cómo los fenicios llegaron a China. A esto Epaminondas contesta que se trata de un libro sobre los orígenes del fútbol, y no sobre los orígenes de la navegación. Por tanto es un detalle menor el modo en que los fenicios acabaran en China.

Dice Epaminondas al principio los fenicios tratan de vender a los chinos un nuevo arte marcial de occidente, y eso llama la atención. Explican que se practica con balones que ellos traían, y que participaban 22 "luchadores". Conocían otras formas de combate, pero luchar con balones no. Al día siguiente 22 chinos estaban esperando instrucciones para practicar el nuevo arte marcial. Cada uno llevaba un balón.

Los fenicios advirtieron que no eran 22 luchadores, sino dos equipos de 11 cada uno. A los chinos lo de un arte marcial en grupo les gustó menos, pero se organizaron en dos equipos cada uno con su balón. Los fenicios insistieron en que solo hacía falta un balón por el que competir. Los chinos se negaron. ¿Cómo iban a luchar en desigualdad?, ¿dónde quedaba el honor del combate? Se harían el hara-kiri antes que luchar contra un adversario desarmado sin balón. Los fenicios dijeron que iba a ser un fútbol muy chungo pero que de acuerdo. Afirma Epaminondas que de la evolución china de la palabra chun-go se deriva ts'uh-kúh.

Los fenicios continuaron viaje hasta Japón, donde les esperaban enfadados. Se había extendido que los chinos conocían una nueva técnica de combate y los japoneses debían aprenderla. El problema es que no quedaban balones.

En eso uno de los fenicios recordó que su amiga tartessa Mari le había hecho un balón de recuerdo. Era un poco cutre pero explicó a los japoneses que ese tipo de balón servía para un nivel de lucha superior. Al día siguiente los japoneses, ataviados con un cinturón negro, aprendieron el futbol con el balón que había hecho Mari. A esta modalidad de fútbol le llamaron kemari. Así logra explicar Epaminondas por qué en Japón al balón de fútbol se le llama Mari y a los jugadores se les conoce como Mariashis.

En la última edición del Trofeo Carranza el Atlético de Madrid alineó a Xi Xun, de origen chino, que obtuvo el cariño de la afición cadista al grito de "Xi Xun, quédate". Según Epaminondas esta reacción confirma su teoría, ya que desde la antigüedad Cádiz y China quedaron unidas por el fútbol, y es algo que se conserva en la memoria colectiva del cadismo.

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