El Alambique
Rafael Morro
Triquiñuela de croquetas
Han pasado 15 días (2 semanas y un día): 360 horas, 21.600 minutos —1.296.000 segundos— desde que estrenamos el año; y quedan 50 semanas (350 días): 8.400 horas, 504.000 minutos —30.240.000 segundos— para que termine 2026. Tiempo contado y poco tiempo para cumplir lo prometido.
Enero aprieta, último repecho de la cuesta, y hoy es el Día Internacional de la Croqueta; la inventiva doméstica es receta de supervivencia: bechamel ligada con harina y mantequilla, enriquecida con lo que quedó en la olla; se enfría, se forma, se empana y se fríe hasta dorar. La croqueta es una triquiñuela honesta: convierte restos en banquete y estira la compra.
A veces en política se usan ingredientes parecidos pero con otras intenciones: harina de promesa y huevos de pose, rebozado en propaganda. La masa se cuece a puerta cerrada y, a veces, llega fría. En el último pleno un micrófono abierto dejó la palabra “triquiñuela” y encendió las redes; y no solo ha pasado en El Puerto; cuando un micrófono queda abierto no se cuela un fallo técnico: se oye el relleno. Sale lo que va tapado por el empanado, ese tono de quien cree que todo es masa manejable. Ahí emergen los políticos de croquetilla: mucha corteza y poco relleno y los hay en todos los partidos.
¿Qué ikigai queremos para El Puerto? El ikigai es la razón de ser: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y por lo que adquieres valor. En Okinawa lo aplican y viven más años; desterremos el “iki-croqueta”: dar sentido estirando sobras. Noble, sí —pero sin relleno, la croqueta queda vacía y se convierte en un churro.
La metáfora aguanta: liar y liar. La cocina consigue transformar las sobras; la triquiñuela política empana la gestión cuando oculta la transparencia.
Que cada cual revise sus propósitos, y que los políticos respondan por los suyos—aquí pasarela peatonal sobre el Guadalete, puente rodado, autobuses gratuitos para empadronados, La Florida y planes de vivienda—. Quedan 30.240.000 segundos para ver si había o no relleno. Feliz día de la croqueta: triquiñuelas de enero, unas para comer, otras para que no nos coman.
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