Ponlos, Gg

23 de enero 2026 - 03:05

Despuésdel partido del Natiglorioso frente al doblemente victorioso Albacete, ahí es nada eliminar a un campeón como el blanco, vuelve la decepción a la masa amarilla. La gorda, la mía, la tuya, la del descenso y las del pasado año. Gg. (léase Garitanogaditano a partir de ahora) ha debido pensar o ver, lo cual no es difícil de apreciar, que no posee delanteros, especialmente un 9 fiable. Fiable quiere decir que meta, al menos, un gol cada tres, incluso cuatro partidos. Nadie podrá decir que somos exigentes. Por lo menos los once de Cris Ramos, porfa. Que es que somos los que menos goles tenemos a favor. O casi. Si no marcas un gol en un partido está clarísimo que nunca podrás ganar una lid. Perogrullada. Gg, digo, que, al notar que la pólvora de arriba está bañada en ineptitud, se ha repensado que lo mejor sería aguantar el tipo atrás, olvidarse de la posibilidad de jugar con los yellow centrales a cuarenta metros de la portería del guardapalos contario. Pero para eso hay que tener… Ustedes ya saben lo que hay que tener. Y correr riesgos, no inútiles, por supuesto, sino necesarios, cuando se aspira a quedar entre los seis primeros. Los porcentajes de posesión de bola casi siempre son más bajos o mucho más bajos, que el de los contrarios. El día del Sporting, milagrosamente marcamos tres garbancitos; pero los astures centraron mil y una veces, y casi siempre con peligro al sitio adonde Recio aguanta el tipo cada vez mejor, todo hay que decirlo. Y muchísimo tiempo atrás, a verlas venir, a verlas, y no tocarlas, y si se toma contacto con la esfera la apropiación de ésta es de segundos, como máximo, un minuto, porque el Inglorioso, y lo digo con pena, no pasa un balón en condiciones jamás. Comprendo que lanzar una bola de una banda a otra, con sesenta metros de distancia, no está en el pie de todo el mundo; pero que cualquier amarillo, cualquiera, aquí no se salva ni Zeus, tenga a un compi a diez metros y no sea capaz de ponérsela en el borceguí, sin ningún contrario cerca, eso es inadmisible. Ponlos a hacer rondos hasta la cuatro de la madrugada, ponlos a centrar 1001 veces cada mañana y 999 veces por las tarde, Gg. Está en juego subir o quedarse en la mediocridad de la Segunda. Está en juego el orgullo (aunque sólo sea futbolero) de una ciudad con tres mi años de antigüedad.

Déjalo, no tengo muchas ganas de comer, le digo a mi santa. No te acuestes sin nada en el estómago, que me da cosa? Anda, cena algo, que luego te entra hambre y enciendes las luces y me desvelo. Eso, de desvelar se trata, hay que quitarles el velo a todos, que espabilen o aprendan, que no es lo mismo. Para espabilarse se supone tener algo de furbo dentro, y, para aprender hay que ir a Salamanca. No podemos seguir con esa paupérrima técnica. Al colegio, a aprender, a entrenar lo elemental, pasar los balones facilitos. No pido Lamines ah hoc, sino mejorar lo que sea mejorable. Una profesión, que se llama.

stats