Cuidados y compromiso

04 de enero 2026 - 03:05

La enfermería española del siglo XXI es una profesión altamente cualificada, científica y esencial para la sostenibilidad del sistema sanitario, aunque todavía insuficientemente reconocida en el debate público y político. Desde Asanec consideramos necesario trasladar a la ciudadanía una realidad avalada por la evidencia: las enfermeras no solo cuidan, sino que investigan, lideran y generan resultados en salud medibles y contrastables.

En el ámbito académico, la enfermería ha experimentado un crecimiento sostenido y sólido. En España y en el contexto internacional existen enfermeras doctoras, profesoras universitarias, catedráticas y especialistas, particularmente en áreas clave como Enfermería Familiar y Comunitaria, salud pública, cronicidad o cuidados complejos.

Desde el punto de vista investigador, la contribución enfermera está ampliamente documentada. Bases de datos internacionales como PubMed, Scopus o Web of Science recogen decenas de miles de publicaciones científicas lideradas por enfermeras, muchas de ellas en revistas de alto impacto. Revisiones sistemáticas y metaanálisis muestran que las intervenciones enfermeras mejoran la seguridad del paciente, la adherencia terapéutica, la continuidad asistencial, el control de enfermedades crónicas y la experiencia de pacientes y familias. La evidencia científica es clara: una mayor presencia, reconocimiento y desarrollo competencial de la enfermería se asocia a mejores resultados en salud y a sistemas sanitarios más eficientes. Estudios internacionales han demostrado que los sistemas con ratios adecuadas de enfermeras y con mayor capacidad de práctica avanzada presentan menor mortalidad, menos eventos adversos y mayor satisfacción de la población.

En la práctica clínica diaria, las enfermeras desarrollan –y pueden desarrollar aún más– un papel clave en la valoración integral, el seguimiento de procesos complejos, la educación terapéutica, la prevención y la atención comunitaria, siempre desde un enfoque colaborativo.

No obstante, esta evolución objetiva de la enfermería ha sido percibida por determinados sectores de la profesión médica como una amenaza a intereses profesionales y organizativos históricamente consolidados. En este contexto, no puede obviarse que parte de la resistencia al desarrollo competencial de la enfermería responde más a la defensa de espacios de poder, control y exclusividad que a criterios científicos, asistenciales o de seguridad del paciente. Desde Asanec queremos dejar claro que la enfermería no persigue cuotas de poder, sino responsabilidades acordes a su formación, competencias y evidencia científica. Nuestro compromiso es con los cuidados, con la equidad, con la sanidad pública y con una atención centrada en la persona.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a los responsables políticos, a los gestores y a la sociedad en su conjunto para que reconozcan, impulsen y utilicen todo el potencial de la enfermería. Ignorar esta realidad no es una cuestión corporativa: es una decisión que impacta directamente en la calidad, la seguridad y la sostenibilidad de la atención sanitaria.

La evidencia existe. El conocimiento existe. Las profesionales están preparadas. Ahora, la responsabilidad es colectiva.

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