La Isla y sus perros

Hoy se les consiente a los animales lo que está prohibidos a los humanos

02 de febrero 2024 - 06:00

Nunca había visto más perros en la ciudad que en la actualidad. Es increíble la moda que ha llegado de "un perro por familia". No es cuestión de edad, mayores, jóvenes, menos jóvenes, caminan con un perro o dos por las calles de nuestra ciudad. Da lo mismo la hora, por las tardes, por las mañanas, en los bares, en los probadores de ropa, en las grandes aglomeraciones. El perro ha ganado el espacio al ciudadano. Si vamos por nuestra derecha caminando (para muchos se ha perdido el sentido de circular por su lado) por las aceras, somos los ciudadanos los que tenemos que desviarnos de nuestro camino, los perros tienen preferencia, faltaría más. La cosa ha llegado hasta el extremo de que si el perro te roza por la calle, si te babea la ropa al rozarte, no se te ocurra protestar pues el dueño te refriega el derecho del animal a poder rozarte e incluso a patearte. Hoy se les permite a los animales lo que nunca se les permitía a los hijos. Hay veces que en plena fiestas la calle está repleta, no se cabe, y hay algunos o muchos que aparecen paseando al perro. ¿De verdad es el momento de sacar un perro grande por la principal arteria de la ciudad? ¿Me dirán que los perros también tienen que asistir al carnaval, feria y demás? Esto es una pasada.

En una sociedad como la nuestra en la que la educación cívica cada vez está más alejada, pretender educar a los animales es muy difícil. No es raro ver algunos de estos animales con sus dueños encima de los jardines para que hagan sus necesidades.

La Federación de Vecinos denuncia, con toda la razón, la suciedad que generan los animales cuyos dueños no están preparados para tenerlos, la permisividad por parte de las autoridades hacia estos, la permisividad con la suciedad que generan, el daño que se les hace al mobiliario urbano que pagamos todos. ¿Por qué esta permisividad?

Fíjense la suciedad que generan las orinas de estos animales en las papeleras y en los nuevos maceteros. No solo es la orina es también el chorrito de agua que les echan encima. Es verdaderamente guarro. Hay una rampa que une la calle Colón con Arrayanes que es una autentica guarrería de orinas de perros y el chorrito correspondiente. ¿De verdad una ciudad tiene que sostener esto? Esto no es cuestión de derechas ni de izquierdas, ni de animalistas o no. Es cuestión de limpieza, de mantener una ciudad limpia. Hay ciudades, Málaga es ejemplo, donde tienen prohibidos los perros en plazas céntricas.

Cierto que los animales tienen sus derechos, pero derecho animal no humano. Hoy se les consiente a los animales lo que está prohibidos a los humanos.

Por consiguiente, respeto a los animales sí, derechos a los animales sí, cuidar a los animales sí, pero el perro es para su dueño y tiene que respetar a los demás y por supuesto a la propiedad privada. Por cierto, ¿es normal que se destine dinero público para el cuidado animal?

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