David de la Cruz

Sus textos desbordantes de conciencia social evocaban con magisterio las miserias y alegrías del pueblo llano, los sentimientos del labrador, la tristeza del obrero

Siempre sostuve que Kichi no iba a presentarse a la reelección por segunda vez. Su legado, la opinión que de él y su labor tengan los gaditanos, será el que la historia plasme en sus anales, pero siempre me pareció advertir en él un halo de honradez y dignidad: José María González le da valor a la palabra dada. Si dijo que en ocho años volvía a su instituto, yo aposté porque lo haría, aunque reconozco que no las tenía todas conmigo porque la política es golosa y embauca como sirena odiseica.

Durante meses fue escuchándose un runrún por las callejuelas de Cádiz: que la persona que sustituiría a Kichi como candidato sería Lola Cazalilla. Es probable que la edil se lo llegara a plantear, se viera a sí misma con el bastón de mando casando feligreses los sábados por la mañana, presidiendo el palco del viejo Carranza, hoy Nuevo Mirandilla, recibiendo coplas indignas en los patios altos del Teatro Falla con sonrisa de Teófila. Pero no, la Lola no llegará a los puertos y el sucesor será otro. Ni más ni menos que David de la Cruz (Cádiz, 1987).

Conocí a David siendo un joven periodista al mando de José Luis Porquicho en un medio digital gaditano del que acabó siendo director; un sonriente chaval, agradable y buena persona, con sensibilidad artística, amante del fútbol, siempre dibujando piruetas al balón con los pies —"Narda", lo llama Fernando Santiago para meterse con él— en los partidos que la Asociación de la Prensa de Cádiz disputaba los sábados por la mañana en el campo de fútbol de San Rafael, frente al juzgado togado n.º 22 de San Fernando.

Recuerdo también que siempre tuvo buena pluma, algo en lo que me recordaba al también amigo y periodista Daniel Pérez, hoy alcalde de Puerto Serrano. Sus textos desbordantes de conciencia social evocaban con magisterio las miserias y alegrías del pueblo llano, los sentimientos del labrador, la tristeza del obrero. En 2015 fue merecedor del premio Cádiz Joven 2015 en la categoría de Comunicación por el Instituto Andaluz de la Juventud y en 2022 ha publicado su primera novela, Antes que vuelva a morir, que inexplicablemente aún no he leído. Es probable que su título encerrara un mensaje oculto, pero no lo supe ver. Me estaré haciendo mayor.

En una reciente entrevista, David de la Cruz daba un titular: "Siempre tomo partido, es como entiendo la forma de estar en el mundo". Quizás fuera por eso que dejó el periodismo digital de trinchera para pasar a los gabinetes de prensa de Podemos, con Teresa Rodríguez, primero, y, posteriormente, con Kichi. Por otro lado, dudo que hubiera peor trinchera que aquella, aunque tuviera suelo de moqueta y no de albero.

Creo que Teresa y Kichi merecen una biografía novelesca y que si le dejan y no lo emponzoñan David de la Cruz puede escribir desde su gran corazón páginas de almíbar en una ciudad capitalina y extraña. Al final todo me lleva a la literatura. Incluso la política.

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