Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

mmateo@diariodecadiz.com

Cien días para las elecciones de la incertidumbre

El escenario político ha dado un vuelco tras los comicios autonómicos y abre el abanico de posibilidades para un futuro gobierno municipal

José María González 'Kichi' celebra los resultados electorales de 2015 que le daba la posibilidad de acceder a la Alcaldía. José María González 'Kichi' celebra los resultados electorales de 2015 que le daba la posibilidad de acceder a la Alcaldía.

José María González 'Kichi' celebra los resultados electorales de 2015 que le daba la posibilidad de acceder a la Alcaldía. / Víctor López

Apenas quedan cien días para las elecciones municipales, poco tiempo si se mira el calendario pero un mundo si nos atenemos a lo volátil de la situación política. Hace apenas tres meses Podemos vivía instalado en la confianza que le daba una marca tan potente como la de Kichi, el alcalde José María González, mucho más que la del resto de partidos y candidatos del micromundo gaditano. Esa estabilidad venía sustentada en una inercia que en los cálculos más optimistas del gobierno les hacía situarse en el casi idílico escenario de la cercanía de la mayoría absoluta.

Pero el mundo político dio un vuelco el pasado 2 de diciembre con un escenario que venía a demoler el orden establecido desde hace más de tres décadas en Andalucía. La derecha pasaba a gobernar la comunidad autónoma por primera vez en la historia y aparecía un nuevo invitado, Vox, que quiere también una parte de la tarta política y que viene a añadir aún más incertidumbre.

Las elecciones municipales tienen un alto componente personal ya que el candidato tiene igual o más peso que las propias siglas. Sin embargo, con un panorama muy movido a nivel nacional, es imposible aislarse de lo que ocurre más allá de Cortadura, con un PSOE metido en líos por un asunto tan sensible como el catalán; con un Podemos que empieza a perder el gas del descorche de hace años y que ha perdido el pecado original de la política con las disensiones internas; un Partido Popular que se ha tirado al monte y busca en la radicalización de su mensaje para que Vox no lo adelante por la derecha; un Ciudadanos que puede coger votos de todos los ámbitos pero que, al final, por indefinición no los coja de nadie; y Vox, el partido al que se le pone disfraz de diablo y al que entre todos van agigantando.

Si bajamos a la política local, los partidos que están ahora en la oposición ven que la posibilidad de alcanzar el sillón de San Juan de Dios puede ser mucho más factible que hace unos meses. Cualquiera de los tres que están ahora en la Corporación hacen cuentas y unas cábalas sabiendo que el éxito o el fracaso puede depender de un puñado de votos. El que quede segundo, si finalmente Podemos es el más votado, tendrá mucho que decir.

En Cádiz nos encontramos a un Podemos y a un alcalde que venían como adalides de la nueva política, con un manual de idealismo bajo el brazo y que se ha encontrado con un campo de minas, muchas de ellas sembradas por ellos mismos.

El diabólico resultado de las elecciones de 2015 con una Corporación fragmentada tras dos décadas de mayorías absolutas aplastantes era una enorme oportunidad para que el cambio que había salido de las urnas viniera acompañado de una política de altura. Sin embargo, cuando está a punto de acabar el mandato se puede ver con tristeza que los acuerdos son casi inexistentes porque las siglas de los partidos y las tácticas a corto plazo han quedado, en la mayoría de las ocasiones, por encima de los intereses de la ciudad. Y el que esté libre de pecado, que levante la mano.

En los problemas de gestión que se ha encontrado el alcalde está el factor del equipo de gobierno, que salvo excepciones muy contadas, no estaba a la altura de las circunstancias. Con un grupo de trabajo político tan débil, el papel de los funcionarios debería haber sido su bastón pero los prejuicios con los que llegaron a San Juan de Dios hicieron que desmantelara las cabezas técnicas de casi todos los departamentos municipales viendo unos fantasmas que realmente no había. Los asesores del equipo de gobierno han ejercido prácticamente de concejales en la sombra.

Podemos confiaba en la figura del alcalde y en la inercia pero ya no lo tienen tan claro

Es una formación que venía cargada de mantras ideológicos y filosóficos pero sin una ruta marcada sobre cómo conseguir llevarlos a la práctica. Al contrario del pragmatismo de sus socios de gobierno de Ganar Cádiz, en Podemos todo se sustentaba más en las intenciones que en cómo conseguir las cosas.Por último ha estado la incapacidad para llegar a acuerdos con la oposición, o principalmente, con el PSOE.

Es cierto que la falta de sintonía entre las dos partes hacen muy complicado llevar a buen puerto cualquier asunto pero salvo en el tema de los presupuestos y alguno más, las negociaciones se convertían en una imposición. O lo tomas o lo dejas, como ha ocurrido con el asunto de la Fundación de la Mujer.Todo esto ha dado una sensación de falta de gestión absoluta que Podemos está tratando de contrarrestar con una serie de vídeos en las redes sociales en las que trata de vender la gestión que ha realizado y que cree que ha quedado sepultada por esa sensación de problemas continuos. Una campaña que ha sido financiada por el propio partido y que no tiene nada que ver con el gasto, la intensidad y despliegue de las que hacía el PP.

Podemos sabe que para alcanzar la mayoría suficiente para gobernar, va a necesitar al PSOE con casi toda seguridad y, hoy por hoy, esa relación tiene una mochila cargada de reproches, falta de confianza y de sintonía personal y política por las partes. Básicamente, nadie se fía de nadie.

Sin embargo, cosas más complicadas se han visto en política. En cualquier caso, si finalmente la vía para la gobernabilidad de la ciudad es la suma del PSOE y Podemos, la fórmula utilizada en estos cuatro años de un apoyo a la investidura y poco más, no es válida. Las dos partes tendrían que tragarse la bilis y dar un paso adelante para conformar un acuerdo programático de gestión o simplemente hacer un gobierno de coalición con concejales de uno y otro partido en el equipo.

En las ensoñaciones que hacen unos y otros de la noche electoral del 26 de mayo, quizás ese no sea el único escenario posible. A la vista está que uno de los tándem no oficiales en esta parte final de mandato se ha producido entre PSOE y Ciudadanos.

En las elecciones andaluzas los tres partidos de la oposición quedaron a muy poca distancia unos de otros en Cádiz. El PSOE plantea que si queda en segunda posición y con un escenario incierto en otras administraciones, como Diputación, los acuerdos no tienen por qué llegar desde Podemos sino desde otras opciones como la de Ciudadanos. Una de las cábalas es que entre estas dos formaciones superen a Podemos y que el PP tenga que enfrentarse a la misma situación que Fran González en 2015, es decir, elegir entre que siga Podemos o permitir el acceso al poder del PSOE. Si fuera esto segundo, podría nacer un gobierno débil desde el principio con una oposición gigantesca.

Ciudadanos mira el espejo de las autonómicas y el ascenso de la marca como la esperanza para sacar unos buenos resultados en Cádiz. Sin embargo, la formación naranja tiene aún muchas cuestiones internas que resolver. Una, que es el único partido de todos los que tienen representación municipal que no ha elegido aún al candidato. Juan Manuel Pérez Dorao parte con ventaja para repetir pero quiere un equipo de su confianza a su alrededor y todo el mundo conoce que la sintonía que tiene con la dirección local del partido es mínima. No obstante, parte con una ventaja con respecto a otros partidos y es que puede llegar a acuerdos tanto por un lado como por el otro.

Habrá batalla por ser la segunda fuerza más votada porque podría gobernar en la ciudad

Si hay alguien que está en campaña desde hace casi un año es el candidato del Partido Popular, Juancho Ortiz, que ha recibido el regalo inesperado del Gobierno de la Junta. Con un partido que ha endurecido el discurso a nivel nacional y que todavía anda a nivel interno recolocando a casadistas y sorayistas, siente que el panorama ha cambiado en pocos meses. Y de un escenario sombrío en un partido que había sufrido que la ciudad dejara de ser teofilista hace cuatro años y con un candidato que tenía que hacer su propio camino con la sombra alargada de Teófila Martínez encima, ahora ve que puede ser factible una situación como la que se ha dado en Andalucía, es decir, una unión con Ciudadanos y con Vox, al que se da casi por seguro que va a acceder a la Corporación municipal. El PP, incluso, ha empezado a marcar distancias con los otros dos partidos de la oposición y, por otro lado, repite una vez tras otra el mensaje de que el alcalde y su equipo no sacan las cosas “por flojera”.

El partido de Santiago Abascal, después de anunciar como candidata a Ana Peral, ha reculado y quiere presentar a un candidato con más posibilidades, viendo que puede tener representación municipal. La persona en cuestión ya está elegida, pero aún no ha hecho el anuncio.

Lo que hasta hace muy poco era casi un trámite, la campaña electoral, va a ser un elemento fundamental. Cualquier detalle puede llevar a un ciudadano a votar a un partido o a otro, más si se tiene en cuenta las encuestas realizadas a nivel nacional en el que se dice que un alto porcentaje de los ciudadanos deciden su voto a última hora.

Podemos hace cuatro años tuvo el papel de mesías que venía a cambiar la vieja política y de manto para los más necesitados, a lo que se unió un candidato con el que se identificaban muchos gaditanos. La duda es si la gente sigue viendo eso en Podemos o todo se va a tener que apostar a la imagen de Kichi y la movilización anti Vox. Este es el partido que ahora ha acogido a los que quieren romper con el orden establecido.

En esos detalles también estarán las listas electorales, los equipos de trabajo de cada uno de los candidatos. Da la sensación de que puede ser una corporación con muchas caras nuevas.

Podemos, que todavía no ha cerrado su confluencia con Ganar Cádiz, va a renovar buena parte de su equipo aunque hasta el momento no han conseguido cerrar los fichajes que esperaba. Otro de los problemas a los que se va a enfrentar va a ser los puestos donde se ponen a los socios de Ganar Cádiz.

El Partido Popular tiene que encontrar el difícil equilibrio entre el salto generacional que puede venir con los Cossi y compañía y el legado de Teófila. El PSOE, nientras tanto, quiere ampliar el espectro de gente en las bases de su formación.

Algo más de cien días y las piezas del puzzle están sin encajar. El destino de Cádiz en los próximos cuatro años posiblemente dependa de unos pequeños detalles.

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