Carta a Miguel, ¿pero a cuál?

Sin embargo lo que más me molesta es que quieran atacar tu carrera militar y por ende, la batalla de Lepanto, donde, enfermo de malaria, combatiste, como arcabucero en el esquife de popa de 'La Marquesa'

29 de mayo 2024 - 06:00

La ironía es la retórica del diablo. El sarcasmo el zarpazo de la mediocridad. A pesar de los siglos y las siglas, seguimos buscando los trípodes gatunos, la perspectiva más irreal, las demostraciones de las inquisiciones.

Querido Miguel de Cervantes, cuantas veces me he reído a carcajadas con la primera parte de "el ingenioso hidalgo de la Mancha", ése endecasílabo genial, que era el título verdadero y no el que es tan junta letras como arrítmico, aunque ya nos hayamos acostumbrado. Hay quien dice que las mayores erratas se produjeron por tu displicencia al montar el original para los copistas, que incluso la dedicatoria impresa no fue la tuya, extraviada, sino un refrito apócrifo de Fernando de Herrera. Eso de haber inventado la novela moderna, que también es posterior a la ausencia de tus huesos en la huesa común, no le cae bien a nadie, porque este país tira a secano, a resentido estiramiento, a correveidiles y oportunismos académicos.

Los que dicen haberte leído y, es más, comprendido, no reconocen que El Quijote carece de entramado novelesco y se puede resumir en pocas líneas. Todo el estilo rimbombante hallado en él es parodia de los Galaores, Amadises y otras escenas y, el único libro elogiado por ti fue el Tirant lo Blanc, en lengua valenciana, tan delicioso, como peculiar, pero la genialidad, la tuya, te rodea de errores, la pérdida del asno y su inadecuada presencia y posterior y peor intento de arreglarlo, los nombres, cito algunos, de la mujer de Sancho: Teresa Panza, Teresa Cascajo, Juana Panza…o las novelas intercaladas en el libro que rompen la acción y no tienen nada que ver con el Quijote, como El curioso impertinente.

La gente además tiene que usar un diccionario añadido a la obra para entender que lo que dices significa comúnmente otra cosa muy distinta a la acepción actual. O con grafía incorrecta -ahora-, como inorme o inreparable.

Sin embargo lo que más me molesta es que quieran atacar tu carrera militar y por ende, la batalla de Lepanto, donde, enfermo de malaria, combatiste, como arcabucero en el esquife de popa de la Marquesa, donde, dicen que aparecía enrolado otro Miguel de Cervantes, y establecen la duda de la autoría Quijotil, entre uno y otro. El investigador José Manuel Lucía, sin encomendarse ni a Dios ni, al diablo, apuntaba: "Por saber, conocemos hasta que hubo dos soldados heridos con el nombre 'Miguel de Cervantes' gracias a una carta que, desde Palermo, envió don Juan de Austria a Felipe II el 18 de marzo de 1572". ¿A cuál de ellos se le ocurrió la historia de 'El Quijote'? ¿Una segunda persona adoptó la identidad del otro? ¿Cuál de ellos fue el verdadero genio literario? ¿Fueron la misma persona?. Otro investigador Luis Miguel Román, en Simancas, descubre, sobre los pagos post batalla: Al primer Cervantes el contador de la Armada le entrega 20 ducados y al segundo 22 escudos, cuantías muy similares si las trasladamos a maravedís, unos 8.000 maravedís al primero y 8.250 al segundo. El misterio sigue abierto. Spero lucem post tenebras. La certeza de que la realidad no existe más que como reflejo del pensamiento humano; que el conocimiento es solo la suma de breves realidades, fraccionadas y siempre condicionadas por la subjetividad de quien lo percibe. Algo tan amplio e infinito como la misma vida y su verdad.

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